Los precios Ramsey corresponden a un sistema de tarificación en donde el precio de un bien o servicio está inversamente relacionado con su elasticidad de demanda.

En palabras más sencillas, los precios Ramsey establecen que cuando las personas son más sensibles a un aumento del precio se debe fijar un precio menor. Por el contrario, cuando las personas son menos sensibles al precio, se debe fijar un precio mayor.

Este sistema de tarificación tiene la cualidad de que maximiza el bienestar social cuando tenemos una empresa que vende varios productos. Además cumple con la restricción de que la empresa no tenga pérdidas. De esta forma se asegura que la empresa pueda seguir operando en el mercado (cubre sus costos).

Precios óptimos de primer y segundo orden

Los precios Ramsey también se conocen con el nombre de precios óptimos de segundo orden. Los precios de primer orden son aquellos en donde el precio se iguala al coste marginal pero la empresa no cubre sus costes fijos.

Principio de tarificación de los precios Ramsey

Tal como mencionaramos anteriormente, bajo la tarificación tipo Ramsey, aquellos consumidores que tengan una menor sensibilidad al precio, tendrán que contribuir más que aquellos que tienen una mayor sensibilidad.

Entre las razones que explicarían una menor sensibilidad al precio se encuentran una menor posibilidad de encontrar sustitutos, altos costos de cambios, falta de información, entre otras.

Los consumidores que tienen una mayor sensibilidad presentan una menor dependencia al bien ya sea porque cuentan con más sustitutos o el bien es menor importante para ellos, entre otras razones.

Críticas a los precios Ramsey

Existen varias críticas a este sistema tanto desde el punto de vista moral como en su aplicación práctica:

  1. Poco equitativo: los consumidores cautivos y que tienen menos opciones tendrán que pagar un precio mayor que el resto de consumidores. Esto puede ser considerado poco equitativo sobre todo cuando los consumidores cautivos necesitan de los bienes por enfermedad o por otra circunstancia fuera de su control.
  2. Requiere de mucha información: para poder aplicar correctamente el sistema de precios se requiere contar con información que muchas veces no está disponible como por ejemplo, los costos marginales de cada producto y las elasticidades de demanda de los distintos grupos de consumidores.
  3. Poco prácticos: debido a las exigencias de información y a la crítica de que son poco equitativos, los reguladores generalmente no los aplican.