Los presupuestos participativos son una herramienta de implicación ciudadana que permite involucrar a los vecinos en la elaboración, gestión y control del presupuesto local.

A través del presupuesto participativo se busca la implicación ciudadana en las cuentas públicas locales y se determinan las principales necesidades de la ciudadanía. Todo ello con el objetivo de lograr una mayor transparencia, eficiencia y eficacia en la gestión local.

Principios de los presupuestos participativos

Estos son los principales principios de los presupuestos participativos:

  • Son universales, es decir, están abiertos a todos los ciudadanos, se organicen o no mediante asociaciones.
  • La participación se desarrolla dentro de un conjunto de normas que definen el espacio de diálogo. Estas normas reciben el nombre de autorreglamento.
  • La participación permite tomar decisiones, no opinar sobre decisiones políticas ya tomadas.
  • Se debate sobre los intereses generales de la ciudadanía, no sobre intereses particulares.
  • En este proceso se involucran personas muy diversas, de ahí que el pluralismo sea una característica fundamental en este tipo de presupuestos.
  • A lo largo del proceso se ponen de manifiesto las diferencias entre los participantes.
  • Hay un permanente control de los resultados.

Orígen de la experiencia de los presupuestos participativos

La primera experiencia de presupuestos participativos tuvo lugar en 1988 en la ciudad brasileña de Porto Alegre. Las desigualdades sociales y el descontento de la población provocó que el Partido de los Trabajadores, tras su ascenso al poder, permitiese que la población tuviese poder de decisión sobre las finanzas públicas.

En el primer año solo 403 personas se implicaron en la aprobación de las cuentas, pero con el paso de los años, la implicación ciudadana fue aumentando progresivamente y en la actualidad son decenas de miles los brasileños que se implican en los presupuestos locales.

En 1996, este instrumento de participación fue elegido como una de las 42 mejores prácticas de gestión urbana de la ONU.

Clases de presupuestos participativos según el gasto asignado

  • Presupuestos minimalistas: Se debate menos del 2% del presupuesto total, es decir, como máximo puede llegar a suponer el 20% del presupuesto de inversión.
  • Presupuestos de importancia significativa: Se debate entre el 2% y el 10% del presupuesto total, lo que en términos de presupuesto de inversión supone entre el 20% y el 100%.

Las situaciones en las que se permite a la ciudadanía debatir el 100% del presupuesto municipal son excepcionales.

Ciclo del presupuesto participativo

Todo comienza con la decisión del equipo local de gobierno de otorgar a la ciudadanía el poder de decisión sobre los presupuestos públicos. A continuación, el personal técnico deberá comunicarlo a la ciudadanía, que deberá elegir a los representantes que discutan el presupuesto en la asamblea.

La asamblea estará dotada de un autorreglamento que regule cómo se debatirán las propuestas, la organización de las reuniones, el modo de alcanzar los acuerdos y la posibilidad de incluir nuevos colectivos.

Una vez se decidan y se aprueben las propuestas, el personal técnico de la Administración, emitirá informes de viabilidad económica, técnica y jurídica sobre las iniciativas ciudadanas.

El ciclo del presupuesto participativo se cerrará con la evaluación y el seguimiento de los presupuestos aprobados por la ciudadanía. En esta evaluación estarán implicados tanto el equipo de gobierno municipal como el personal técnico y los ciudadanos.

Ventajas e inconvenientes

Ventajas:

  • Permiten a la ciudadanía decidir en qué se gastan sus impuestos.
  • Integran a toda clase de ciudadanos.
  • Ayudan a determinar cuáles son las principales prioridades ciudadanas.

Inconvenientes:

  • Pueden generar expectativas que no se cumplan. Están condicionados por restricciones de presupuesto local y compromisos de años anteriores.
  • Son un compromiso del equipo de gobierno local, no tienen valor de ley.
  • En ocasiones, alcanzar acuerdos puede llegar a ser difícil y retrasar el proceso de aprobación de las cuentas públicas locales.