Los principios de regulación eficiente son aquellos que se deben aplicar a las normas regulatorias con el fin de maximizar su eficiencia y minimizar sus efectos indeseados (ver también costo de eficiencia).

Una regulación eficiente es aquella que logra su objetivo a través de imponer las mínimas restricciones posibles a la actividad económica.

Para que un conjunto de normas regulatorias sea eficiente, estas deben cumplir con un conjunto de requisitos que se suelen llamar principios de regulación eficiente. Estos principios incluyen: eficiencia, necesidad, proporcionalidad, seguridad jurídica, transparencia, accesibilidad, simplicidad y eficacia.

Principios de regulación eficiente

A continuación describimos en mayor detalle los principios básicos de la regulación eficiente:

  • Necesidad: la regulación debe encontrar su justificación en el resguardo del interés general. En otras palabras, no debe buscar proteger intereses de unas pocas personas sino que priorizar el bien común.
  • Eficacia: la eficacia se define como la capacidad de alcanzar el objetivo buscado. Existen varios factores que afectan la eficacia en la elaboración de normas regulatorias, entre los que se encuentran: definición clara de los objetivos, ejecución sencilla, coordinación de tareas y evitar lagunas legales.
  • Eficiencia: la regulación debe evitar cargas innecesarias y racionalizar el uso de recursos escasos. La eficiencia incluye utilizar los instrumentos que resulten en la mínima distorsión posible.
  • Proporcionalidad: la regulación debe imponer medidas que sean proporcionales al objetivo buscado. De esta forma se quiere evitar que regulaciones que generen pequeñas mejoras impongan grandes restricciones a la libertad o a la actividad económica.
  • Seguridad jurídica: la regulación debe guardar coherencia con el resto de las normas vigentes. Además, la regulación debe ser estable y predecible de modo que los agentes que participan de las actividades económicas (personas, empresas, etc.) puedan actuar con conocimiento y puedan prever las consecuencias de sus actos.
  • Transparencia: es básico que los objetivos de la regulación sean conocidos y justificados.
  • Accesibilidad: se debe procurar que los agentes afectados por la norma puedan participar de su elaboración, hacer consultas y tener acceso a la normativa vigente.
  • Simplicidad: en la medida de lo posible, la regulación debe ser simple y clara de modo que sea fácil su comprensión.

Normativa de los principios de la regulación eficiente

En la gran mayoría de los países desarrollados, las Administraciones Públicas están obligadas a revisar las normativas propuestas y vigentes para que estas cumplan con los principios de la regulación eficiente.