El sistema de producción Just in time o “justo a tiempo” es un modelo de producción nacido en la industria del automóvil japonesa en los años 80 de la mano de la marca Toyota Motor Company.

Su origen respondió a la necesidad de llevar a cabo la producción de una gran variedad de artículos en las cantidades necesarias y justo en la medida en que son demandadas.

Gracias al just in time, Toyota consiguió excelentes resultados a la hora de extender a todas sus fases productivas el control sobre el trabajo necesario para los objetivos marcados. Básicamente, se buscaba llegar a un inventario nulo, es decir, eliminar el stock produciendo únicamente una cantidad preestablecida. Es decir, solo se fabricará lo que se necesita y el periodo de tiempo que sea fijado con antelación. Olvidando el método utilizado hasta entonces, que consistía en producir grandes cantidades para tratar de venderlas después. Esto conllevaba altos costes de almacenamiento y además, se corría el riesgo de no conseguir venderlo y tener que asumir grandes pérdidas.

El modelo tuvo un gran éxito y fue extendido por todo Japón y, posteriormente, al mundo occidental con una buena respuesta. La idea de suprimir existencias y eliminar almacenes se entendía como un equivalente a buena gestión.

El sistema de producción just in time asume entre sus principales características el trabajo en equipo y la multidisciplina de sus trabajadores (que adquirieron una responsabilidad y una consciencia de empresa), el alto número de controles de calidad para evitar demoras o fallos en la producción que retrasan el proceso general y una total premisa de no desperdiciar recursos o crear despilfarros. A esto lo llamaban los “cinco ceros”: Cero errores, cero averías, cero demoras, cero papel (disminuir la burocracia de la supervisión) y cero existencias.

A lo largo de sus años de implantación y correspondiente evolución, este método productivo fue extendiéndose a otras fases como diseño de producto, mantenimiento o recursos humanos. De este modo, en todos los niveles de producción la prioridad es encontrar posibles problemas y posteriores soluciones a los mismos que ayuden a evitar pérdidas de tiempo y recursos que no sean estrictamente necesarios según la planificación de la compañía.

La sobreproducción, la creación de stocks o los tiempos de pausa por averías o conflictos son algunos de los fenómenos que no tienen cabida en esta filosofía empresarial. Este mimo por el perfeccionismo hizo que se llegara a plantear negocios en los que se compre sobre plano o catálogo con la idea de simplemente producir lo que el cliente exige.