La productividad marginal es la variación que experimenta la producción de un bien al incrementar una unidad de un factor productivo del mismo, permaneciendo el resto constante.

Es un índice económico que se utiliza para expresar y medir cambios en el resultado de un proceso productivo una vez que cambian las variables que inciden en el mismo, esto es, los factores productivos. Esta medida expresa buenamente las variaciones y la intensidad de éstas ante cambios de elementos productivos, consiguiendo así descifrar la importancia de cada uno de ellos para el cómputo total.

Está íntimamente relacionada con la Ley de los Rendimiento Decrecientes, que señala que cuando se añaden cantidades adicionales de un determinado factor productivos (por ejemplo, empleados, máquinas, etc) a la producción de un bien o servicio, permaneciendo el resto de factores constantes, existe un punto (llamado punto de equilibrio) a partir del cual la producción total se incrementa cada vez menos. Con ello no se indica que la producción no crezca, sino que cada vez que se añaden nuevas unidades crece menos proporcionalmente.

En este sentido, la productividad marginal es una asimilación de la ley de elasticidad, que señala en qué medida y proporción se incrementa la producción al incrementar en una unidad un factor productivo.

Ejemplo de productividad marginal

  • Imaginemos que un zapatero realiza con los recursos y máquinas pertinentes 2.000 pares de zapatos al mes.
  • Ya que le va bien, piensa en ampliar la capacidad de su negocio contratando más gente que pueda producir más y vender aún más.
  • Decide contratar un empleado más, con el que consigue obtener una producción mucho mayor, posteriormente otro más y hasta un cuarto.
  • Puesto que el taller tiene un espacio limitado y las máquinas son las mismas, conforme se vayan contratando más trabajadores la producción crecerá, pero no tanto como al principio cuando con un sólo trabajador más era capaz de producir una mayor cantidad.
  • El punto de equilibrio será aquel que suponga el momento 0, es decir, cuando la inclusión de un nuevo trabajador ya suponga un menor crecimiento de la producción, menos eficiencia, que al principio cuando un empleado nuevo desbordaba la producción. Si hay 10 personas en el taller, lo más normal es que además de estar incómodos, estén ociosos y derrochando los recursos.