Pyme es el acrónimo utilizado a la hora de hablar de pequeñas y medianas empresas. Estas, generalmente suelen contar con un bajo número de trabajadores y de un volumen de negocio e ingresos moderados en comparación con grandes corporaciones industriales o mercantiles.

Tradicionalmente las empresas se clasifican según su tamaño en pequeñas, medianas y grandes. Como ya sabemos, al conjunto de las dos primeras se le denomina de forma abreviada pymes (pequeñas y medianas empresas). Además, con el paso de los años se les ha sumado a estos tres grupos un cuarto: las microempresas, que también se incluyen en las pymes.

Aunque el concepto de Pyme queda bastante reducido a una cuantificación de producción y trabajadores, dependiendo del territorio en el que nos encontremos podemos observar que se califica a una empresa como tal en función de una visión subjetiva de estos baremos. Es decir, según la zona geográfica, se emplea como medición un número de trabajadores máximo o un volumen de operaciones diferente para clasificar a una empresa como Pyme o no.

Sin embargo, podríamos denominar como pequeña o mediana empresa a aquellas que cuenta con una plantilla de hasta 50 personas, habitualmente. Además, existe otra denominación dirigida a empresas unipersonales o microempresas de hasta 5 trabajadores. Se trata de las MIPyME o mipyme.

Comentado este pequeño detalle, es importante destacar que el volumen de pequeñas y medianas empresas en cualquier país es normalmente alto, de hecho en España supera el 96% del tejido empresarial. Esto hace que estén consideradas como el principal motor de empleo y creadores de riqueza, pues dan trabajo y actividad económica a la gran mayoría de la población.

No obstante, y debido a su pequeño tamaño, encuentran comúnmente dificultades a la hora de competir con grandes empresas por una cuestión de capacidades en términos de plantillas, costes de producción o ventas.

Es por este motivo por el que los gobiernos habitualmente legislan de manera que pueda estimularse la creación y consolidación de Pymes que puedan convivir con las grandes corporaciones. Las herramientas con las que se cuentan son por ejemplo créditos a emprendedores o empresarios más humildes y diversos beneficios fiscales desde el punto de vista impositivo.

La clasificación más común es clasificar al tipo de empresa en cuanto a volumen de negocio y número de empleados:

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El hecho de que una empresa se encuadre en uno de estos cuatro grupos es bastante importante ya que, por ejemplo, existen muchas subvenciones públicas para las pymes de las que no pueden disfrutar las empresas de mayor tamaño y para que una empresa pueda acogerse a ellas debe demostrar su condición de pyme.