Una renta vitalicia es una renta que una persona recibe hasta el momento de su fallecimiento. Normalmente de forma periódica y generalmente mensual. Esto se hace tras el pago o depósito inicial o periódico previo de una determinada cantidad de dinero.

Una renta vitalicia está considerada como una herramienta de inversión y ahorro, especialmente dirigida hacia las familias y el estímulo del mantenimiento del nivel de vida o bienestar en el largo plazo. Funciona como un seguro que se activa cuando el individuo envejece y deja de trabajar. 

Lo habitual es que este tipo de producto financiero de inversión sea ofrecido por una compañía de seguros o una entidad de crédito y asociado a un cierto nivel o tasa de interés pactado en la firma entre ambas partes. En la renta vitalicia el riesgo de longevidad es cubierto por la entidad prestadora del servicio, por ejemplo, una empresa de seguros. Dicha institución incurrirá en mayores costos si el pensionista vive muchos años.

Por otra parte, la detención de un plan de este tipo y la retirada del capital depositado antes de tiempo suelen suponer el pago de una compensación o la recuperación de un importe menor al invertido, de modo que las entidades que ofrecen el produzco se anticipan a retiradas antes de previsto de los fondos.

A menudo se identifica a este concepto con el de fondos de inversión o planes de jubilación de carácter privado.

Por el contrario, las rentas no vitalicias tienen un período de vigencia que puede finalizar antes del fallecimiento del asegurado. 

Funcionamiento de la renta vitalicia

Durante un periodo de tiempo determinado, una persona se compromete a entregar o pagar una prima periódica o cuota a la entidad o empresa con la que contrate el producto. De este modo acumula durante años una cantidad de dinero depositada y bajo un tipo de interés fijo o variable (que es la modalidad más frecuente).

Llegado el momento dicha cantidad será cobrada por medio de renta mensual a modo de salario hasta el momento de la muerte del titular, de modo muy parecido a las pensiones de jubilación.

El capital cedido al optar por el seguro de renta vitalicia también puede depositarse en uno (lo conocido como prima única) o varios pagos grandes, como un depósito bancario.

Ventajas de una renta vitalicia

  • Ayuda a las familias. Especialmente en periodos de crisis económica las personas tienen la posibilidad de mantener un nivel de ingresos si previamente han decidido poseer un producto similar.
  • Elimina el riesgo de longevidad. Al contrario que rentas con un vencimiento determinado, las rentas vitalicias permiten recibir esa renta durante toda la vida, sin importar que se vivan muchos más años de los esperados.
  • Comúnmente este tipo de planes de renta vitalicia son unipersonales, aunque existe la posibilidad de que sean para dos personas, frecuentemente en el caso de seguros vitalicios para parejas o matrimonios que deciden compartirlos.
  • Suelen ser fácilmente modificables o adaptables en lo que se refiere a cuota inicial y a la renta a recibir periódicamente.
  • Este tipo de rentas supone importantes ventajas fiscales para su titular.

Desventajas de una renta vitalicia

  • Este tipo de producto suele estar ligado a costes iniciales mayores, en gran medida al tratarse de planes de larga duración. Por ello sus oferentes buscan obtener mayores ganancias en el momento inicial.
  • Como herramienta de ahorro que son, las rentas vitalicias suponen que las familias dediquen menos  recursos al consumo y, por tanto, haya menos movimiento de dinero en la economía.
  • Generalmente los costes asociados a retirar los fondos antes de la fecha pactada son altos, desincentivando a los titulares a interrumpir estos planes.
  • En periodos de inestabilidad económica se suele producir desconfianza hacia las entidades responsables de gestionar este tipo de productos financieros, al tiempo que se les achaca cierta falta de transparencia en situaciones de problemas económicos.

La renta vitalicia como complemento

La renta vitalicia puede adquirirse en una institución privada para complementar una pensión ya recibida por el Estado.

Por otro lado, en algunos países existen Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), entidades privadas donde los trabajadores pueden ahorrar para su vejez.  Estas instituciones permiten a que, al jubilarse, las personas transfieran sus fondos a una compañía de seguros. Si así lo deciden, tienen la opción de acceder a una remuneración periódica de por vida

Si el trabajador no contrata con una aseguradora, la AFP mantiene la custodia del capital ahorrado y se encarga de pagar una renta no vitalicia al jubilado. En este caso, cabe advertir que la cuenta de cotización es individual, es decir, cada persona tiene un fondo que puede agotarse.

Cláusulas adicionales para rentas vitalicias

Existen cláusulas adicionales compatibles con un contrato de renta vitalicia. Por ejemplo, es posible asignar a un beneficiario en caso de fallecimiento. 

Asimismo, se puede adquirir por un monto adicional un período garantizado. Entonces, si el pensionista fallece, por ejemplo, durante los primeros diez años de vigencia de la póliza, el beneficiario recibirá el mismo importe mensual que el titular del contrato.

Terminado el período garantizado, el beneficiario comienza a recibir como mensualidad los porcentajes de acuerdo a la ley si corresponde. En caso del cónyuge, por ejemplo, suele ser de alrededor del 50% de la pensión del contratante.

 

Artículo realizado por Javier Sánchez y Guillermo Westreicher