El riesgo de liquidez mide en qué medida un agente puede afrontar sus obligaciones a corto plazo.

De otra forma, el riesgo de liquidez trata de valorar de qué forma y condiciones cualquier deudor es capaz de pagar sus deudas a su vencimiento, generalmente, a corto plazo. Cuando hablamos de liquidez, nos referimos a la parte realizable del activo, es decir, el activo más liquido y que más rápidamente puede convertirse en dinero.

Una empresa o persona puede contar con mucho patrimonio y activos y tener un alto riesgo de liquidez, ya que cuenta con “riqueza”, pero ésta no puede convertirla en dinero fácil y rápido con la que sufragar sus gastos.

Cómo medir el riesgo de liquidez

En general, el riesgo de liquidez se puede medir mediante los ratios de liquidez, siendo la relación entre el activo corriente y las deudas a corto plazo la principal. Esto es así porque permite descifrar en qué medida una empresa puede afrontar sus próximos pagos con la parte más líquida de sus activos, que suele comprender el dinero en caja, bancos y las inversiones financieras a corto plazo.

Podría darse el caso de  una sociedad que tenga bastantes activos o inversiones a largo plazo y que superen ampliamente al valor de las deudas, pero no sea capaz de afrontar pagos líquidos a su vencimiento. En este caso, el riesgo de liquidez también se verá afectado en función de la facilidad de venta y conversión de los activos en dinero liquido.

Este concepto esta íntimamente relacionado con las previsiones de tesorería que se suceden a menudo, ya que de esta forma se planifican los pagos e ingresos que se van a producir en los próximos ejercicios, pudiendo organizar mejor el pago de obligaciones.

No confundir con riesgo de insolvencia

El riesgo de liquidez no debe confundirse en ningún caso con riesgo de insolvencia, ya que mientras, la primera es coyuntural y puede ser debido a un alto volumen de inversiones y el activo supere ampliamente a la deuda, la segunda es un problema estructural que hace que una compañía tenga dificultad para afrontar sus obligaciones con su patrimonio (quiebra).

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