El riesgo moral corresponde a un comportamiento oportunista en donde una de las partes busca su propio beneficio a costa de que la otra no pueda observar o estar informada de su conducta.

El riesgo moral aparece en los mercados con información asimétrica. Una de las partes tiene información privada acerca de su conducta mientras que otros no pueden obtener esta información.

Ante esta asimetría, los individuos toman mayores riesgos, realizan menores esfuerzos o se aprovechan de determinadas circunstancias ya que saben que el costo de sus acciones recaerá sobre otras personas.

Origen del concepto de riesgo moral

El concepto ya se utilizaba en Inglaterra hacia el año 1600. Las compañías aseguradoras lo utilizaban para describir aquellas situaciones en las que no podían conocer el comportamiento de sus asegurados.

Posteriormente, Adam Smith comenzó a utilizar el término propiamente en el campo de la Economía para describir el problema de agencia en las empresas de sociedades por acciones.

Ejemplo de riesgo moral

En el caso de las compañías de seguro es frecuente encontrar situaciones de riesgo moral. Así por ejemplo, si una persona adquiere un seguro total contra cualquier daño o robo de su vehículo no tendrá ningún incentivo para ser precavido.

El asegurado, que sabe que la compañía no puede observar su comportamiento, tiende a tomar más riesgos, estacionar en cualquier sitio o no fijarse si ha cerrado bien la puerta. Su conducta aumenta significativamente la probabilidad de sufrir una pérdida pero esta no será asumida por el asegurado.

Para hacer frente al riesgo moral, las compañías de seguro han creado mecanismos para que sus clientes tengan mayores incentivos a ser precavidos. Así por ejemplo, establecen deducibles, esto es, el primer monto de pérdida será asumido por el cliente mientras que el resto lo cubre la compañía.

Otra medida es dar premios y regalos a aquellos asegurados que puedan demostrar una conducta ejemplar. Por ejemplo, varios años sin registrar ningún siniestro.