Es el riesgo asumido derivado de los cambios y volatilidades de los tipos de interés de activos y pasivos y que pueden tener una incidencia directa en los agentes económicos y financieros.

Cuando se habla de riesgo de tipos de interés se relaciona con la actitud o deriva negativa que un cambio en éstos pueda representar para los intereses e intenciones de organizaciones y personas que actúan en el mercado. Este riesgo, puede ser negativo o positivo en función del lado del mercado que estemos así como de la posición que tengamos frente a un activo o pasivo.

Ejemplo de caso a favor y en contra

Por ejemplo, un cambio al alza en los tipos de interés será perjudicial para alguien que tenga dinero a crédito, ya sea un préstamo o hipoteca, ya que tendrá que pagar un mayor precio por este dinero.

Mientras que una persona que cuenta con inversiones en depósitos y otros elementos de renta fija, como la deuda pública y similares, saldrá ganando con el alza en los tipos de interés, al abonarle una mayor cuantía.

Inversamente, se produciría una situación contraria si cambian el sentido del alza o baja de los tipos y el interés de los agentes.

Cómo contrarrestar el riesgo de tipo de interés

Para hacer frente a un posible riesgo en los tipos de interés que afecten de alguna forma a nuestros objetivos y encomiendas, podemos optar por varias vías:

  • Contratar un tipo de interés fijo: suele ser más alto que el tipo de interés variable en el momento de la contratación pero también aporta más seguridad en cuanto a cambios, ya que éstos no nos afectarán, y en el caso de una subida por encima del tipo de interés fijo, mantendremos nuestros contratos por debajo del tipo oficial.
  • Contrarrestar los efectos de posibles subidas en los tipos desde el otro lado, por ejemplo, invirtiendo en productos financieros que nos rente más dinero en el caso de subidas en los tipos, desactivando así en parte los efectos negativos de las subidas.