La sobrevaloración es la circunstancia en la cual un activo cotiza por encima de su valor intrínseco, esto es, el valor real y objetivo.

La sobrevaloración se produce cuando las acciones de una empresa en la bolsa cotizan a un precio mayor que el que real y justamente le corresponderían, es decir, de su valor objetivo. Este fenómeno surge habitualmente e incluso es bueno, ya que anima a la demanda de un título, sin embargo en este caso se dice que los mercados valoran a la compañía por encima de su valor real y objetivo. Naturalmente, la sobrevaloración es una característica más de los mercados financieros y un rasgo habitual de las bolsas. Es posible que una compañía objetivamente valga menos de lo que la cotización y capitalización dice en un momento dado, pero son los mercados los que indican y anticipan el valor de una compañía, por lo que los inversores pueden ver en estos títulos una posibilidad de crecimiento o rendimiento.

Una circunstancia que se produce cuando la sobrevaloración es muy elevada, es la aparición de burbujas. En estos casos la sobrevaloración es tal, que a pesar de saberse que dista mucho del precio real los inversores se encuentran en una escalada de compras y subidas de precios que no atienden a la ley de la oferta y demanda (a pesar de que el precio sube y de que saben que la valoración real es otra muy inferior, siguen comprando). En los casos de burbujas la dinámica atiende a la fiebre por parte de otros inversores, a la posibilidad de ganar dinero muy rápidamente y a la imposibilidad de salirse de la burbuja.

Sobrevaloración en la bolsa y en las divisas

La sobrevaloración se produce como decíamos anteriormente en los títulos cotizados de las acciones, aunque también puede verse en otros campos como las compraventas habituales de bienes, y más aún, en los mercados de divisas. Se dice que una moneda está sobrevalorada cuando en tiene un valor mayor del que real y objetivamente debería tener en un tipo de cambio. Esto se ve cuando la capacidad de compra de una moneda es inferior a la cotización en el tipo de cambio. Por ejemplo, monedas como el peso argentino o bolívar venezolano están sobrevaloradas porque legal y políticamente se ha impuesto que así fuera, para evitar un desmoronamiento e inflación en la economía, además de poder comprar en el exterior más ventajosamente. Sin embargo, en la realidad esto no es así, ya que surge un mercado paralelo que denota que estas monedas valen mucho menos de lo que insinúan.