El split o desdoblamiento de una acción es un tipo de operación habitual en finanzas que consiste en la división del valor nominal de las acciones en una proporción determinada y simultáneamente crear un nuevo número de acciones en la misma proporción.

Un split consiste en aumentar el número de acciones en circulación de una compañía, dividiendo las originales en nuevas acciones de menor valor nominal. El aumento en el número de acciones y la disminución del valor nominal de las nuevas acciones es inversamente proporcional. El desdoblamiento que se obtiene al llevar a cabo el split de una acción suele realizarse para proporcionar una mayor liquidez a la contratación en los mercados financieros. Al darse un split, los accionistas pasan a contar en su cartera con mayor número de títulos a precio menor teniendo en cuenta la proporción empleada.

Existen ocasiones en finanzas en las que el precio de la acción de alguna empresa puede estar situado en un punto tan alto como para seguir atrayendo pequeños compradores y eso puede afectar a su crecimiento. Por este motivo es corriente llevar a cabo desdoblamientos que hagan más bajo y atractivo el precio individual de mercado de la acción sin afectar por ello a los accionistas.

A través de un ajuste matemático las compañías consiguen no modificar la composición y estructura de su accionariado, ya que básicamente respeta la proporción en la que los accionistas vienen participando en la empresa. En otras palabras, al realizarse un split se crea una nueva situación de equivalencia con la anterior a la operación, en la cual los accionistas de la empresa que la realiza mantienen su mismo nivel de participación independientemente del cambio en el número de acciones con las que cuentan.

Esta operación no significa que el accionista salga perjudicado, ya que no existe un efecto perjudicial para el mismo porque sigue contando en cartera con el mismo valor. Alternativamente también existe el caso opuesto con las operaciones financieras por contra-split de una acción.

Ejemplo del split de una acción

Si ponemos el ejemplo de una empresa que decide reducir el valor nominal de sus acciones al 50%, el número de estas se duplicará y el valor de cada acción por separado también adquirirá la mitad de valor que al principio.

La empresa A cuenta con un total de 100 acciones a 4 euros por acción y decide reducir su valor nominal en un 50%. Como resultado la empresa A verá duplicado el número de acciones y reducido a la mitad el valor individual de las mismas. Nos quedarían 200 acciones a 2 euros por acción (100 x 2 y 4/2).

Un split no siempre tiene que ser en la proporción 2×1, cualquier proporción es válida. Por ejemplo, en junio de 2014,  la compañía Apple llevó a cabo un split de 7×1, en el que dividía una acción en siete.

Objetivos del split

Lo primero, dejar claro que el split lo lleva a cabo la compañía, no supone ningún desembolso ni positivo ni negativo para el inversor. El objetivo que persigue la compañía con esta operación es el de mejorar la negociación de sus acciones, hacerlas más accesibles a los inversores. Para ello, unos precios más bajos, son más atractivos de comprar y vender, lo que aumenta su liquidez.

Este hecho se conoce como el efecto psicológico del inversor, el pequeño inversor tiende a comprar valores más baratos, ya que puede comprar un mayor número. Lo que sucede es que a medida que una empresa crece, también lo hace el valor de sus acciones, pudiendo llegar a un punto en el que los precios sean tan altos que su liquidez se vea frenada.

Siguiendo con el caso del split de Apple: antes de la operación, la acción cotizaba alrededor de los 645 dólares, ahora (después del split) lo hace a unos 93 dólares. Indudablemente, un precio mucho más accesible.