Se conoce como superávit público al superávit fiscal en el que incurre un Estado durante un periodo, normalmente un año. Es decir, cuando el Estado gasta menos de lo que ingresa durante un año y por tanto, puede afrontar sus gastos sin incurrir al endeudamiento.

Cuando hay superávit público el Estado logra recaudar suficiente dinero como para afrontar sus gastos. Normalmente se representa en porcentaje del PIB del Estado, para que sea más fácil su comparación con otros Estados.

El resultado del presupuesto público se obtiene sumando todos los ingresos de un Estado (por ejemplo impuestos y beneficio de las empresas públicas) y se le restan los gastos (por ejemplo subvenciones, salarios públicos y obras públicas). Si el resultado es es negativo hay déficit público y si es positivo hay superávit público.

Cuando hablamos de superávit público, generalmente nos referimos al superávit fiscal del conjunto de administraciones públicas de un Estado (suma de los superávit fiscales de los municipios, provincias y Gobierno central). A pesar de ello, a veces es usado también para referirse al superávit fiscal de una administración pública, como una comunidad autónoma, provincia o municipio.

Las administraciones públicas tienen la obligación de realizar un presupuesto para saber cuáles serán sus ingresos y gastos en el próximo año. Por ello, sabrán con anterioridad si un Estado va a tener o no superávit público. En este caso se conoce como superávit presupuestario, porque hace referencia al superávit fiscal previsto por el Gobierno al realizar los presupuestos del año siguiente.

Ejemplo de superávit público

Vamos a ver un ejemplo sencillo de cómo calcular el superávit público de un país ficticio. Sus datos para el año 20 son:

  • PIB = 1000€
  • Ingresos = 150 €
  • Gastos = 100€
  • Superávit público: + 50€
  • Superávit público (%): 5% del PIB 

El país ingresó 50 euros más de lo que gastó. Por lo tanto, su superávit público como porcentaje del PIB es del 5%.