Una tarjeta de fidelización es una tarjeta electrónica, similar a la de crédito o débito, que se entrega gratuitamente a los clientes de una empresa o negocio con el fin de asegurarse un vínculo con ellos y una continuidad de consumo en su establecimiento.

¿Para qué sirven las tarjetas de fidelización?

Las empresas ofrecen a sus clientes tarjetas de fidelización, tal y como el nombre indica para fidelizarlos a cambio de un trato exclusivo, así pues, recibirán noticias exclusivas, descuentos, bonos o regalos. La estrategia de esta técnica consiste en que los clientes piensan que les sale más rentable comprar en este lugar, que en otro en el que no se tiene en cuenta el consumo realizado.

Cada comercio puede disponer de un sistema propio de bonificación, por eso hay diferentes tipos de tarjetas de fidelización: uso en una sola tienda, uso en grandes superficies, uso en diversas marcas, uso en transporte, gasolinera, etc.

Los premios se otorgan en función del gasto realizado. Algunas empresas tienen precios diferentes para los clientes que las usan ofreciendo descuentos, otras acumulan puntos por cada compra que se realiza que posteriormente podrán ser intercambiados por premios o por un descuento monetario.

Es muy común en la actualidad que cuando se va a comprar en un supermercado nos ofrezcan tarjetas de fidelización. Para ello nos piden información, nombre, teléfono, código postal, estudios, e-mail, intereses, etc. Las empresas introducen estos datos en sus bases de datos de clientes (CRM-Customer Relationship Management-) y los utilizan para analizar a sus competidores, para conocerlos mejor, y así poder mejorar sus productos y servicios. También, pueden descubrir tendencias de consumo, por ejemplo, la frecuencia con la que van a comprar, el gasto medio de cada segmento.

Cada día la competencia es más fuerte y las empresas han de reforzar los lazos con sus clientes si no quieren perder su cuota de mercado y las tarjetas de fidelización son un instrumento muy útil para contrarrestar esta situación.