El acrónimo TAE responde a Tasa Anual Equivalente o Tasa Anual Efectiva. Nos ofrece un valor más cercano a la realidad del coste (en caso de un préstamo) o rendimiento (si se trata de un depósito) del producto financiero contratado. Es decir, un valor más fiel que el que revela el tipo de interés nominal, ya que la TAE incluye en su cálculo, además del tipo de interés nominal, los gastos y comisiones bancarias y el plazo de la operación.

Como hemos anunciado unas líneas más arriba, la TAE nos proporciona un dato más fiel pero no exacto, aunque en su cálculo incluye más premisas que el tipo de interés nominal, no incluye todos los gastos. Por ejemplo, no incluye gastos notariales, impuestos, gastos por transferencia de fondos, gastos por seguros o garantías, etc.

Esto se traduce en que una vez contratado el depósito, sabrás la cantidad que has invertido, la TAE de la operación, el vencimiento y poniendo en común todos estos datos obtendrás un valor que se supone debiera ser el rendimiento de la operación. Como podrás comprobar cuando te abonen los intereses, estos serán menores que el resultado matemático que habías obtenido. ¿Por qué? Por lo explicado anteriormente, hay gastos que la TAE no incluye. Nada es perfecto y tampoco lo va a ser esto, sino el empleado del banco que te vendió el depósito ya te habría informado del rendimiento exacto de la operación.

Ejemplo práctico del TAE

Ayudémonos de un ejemplo práctico para comprender mejor la distinción entre tipo de interés nominal y la TAE.

Imaginemos que un banco nos ofrece la posibilidad de contratar un depósito a 12 meses a un tipo de interés del 10%, cuyos intereses se liquidarán al cabo de los 12 meses, al finalizar la operación. DEPÓSITO A

Otro banco, nos pone encima de la mesa un depósito aparentemente muy similar. La única gran diferencia es que los intereses se liquidan mensualmente sobre el mismo depósito.DEPÓSITO B

En el DEPÓSITO A, el rendimiento es 100€ por cada 1.000€ invertidos. En este caso el tipo de interés nominal coincide con la TAE.

Mientras en el DEPÓSITO B, el rendimiento es de 104,71€ por cada 1.000€ invertidos. ¿Cómo puede ser? Muy sencillo, porque recibimos el interés mensualmente, incrementado así el capital sobre el que aplicamos el tipo de interés nominal del 10%, para el cálculo de los intereses de mes siguiente (conocido como interés compuesto) La fórmula es la siguiente. Resolviendo obtenemos una TAE para el DEPÓSITO B de 10,47%, superior al de A.

  

TAE=(1+ frac {r}{f})^f-1

r: es el tipo de interés nominal (mensual, semestral…) expresado en tanto por uno.

f: frecuencia de pagos/cobros de intereses: 12 si el tipo es mensual, 6 si es bimestral, 4 si es trimestral, 3 si es cuatrimestral, 2 si es semestral y 1 si es anual.

La TAE nos facilita la tarea de comparar los productos financieros que nos ofrecen los bancos, quienes están obligados por el Banco de España a presentarlo en sus campañas publicitarias. Pero no nos dejemos cegar por una TAE mayor (si se trata de depósitos o menor en caso de préstamos), puede darse el caso de que por unas décimas de mejor TAE tengamos que contratar una tarjeta de crédito que nos suponga un gasto de mantenimiento mayor que lo que ganamos por esas décimas de la TAE. Por tanto, ¡leamos la letra pequeña!