La tasa de interés nominal es la rentabilidad obtenida en una operación financiera que se capitaliza de forma simple, es decir, teniendo en cuenta tan sólo el capital principal.

La tasa de interés nominal (TIN) es el coste de oportunidad por no disponer del dinero. Bien sea para el cliente por su depósito bancario -rentabilidad-; o para el banco por un préstamo -interés-, por ejemplo. Este coste de oportunidad se estipula en base a un porcentaje que, en función del plazo y del capital, reportará un beneficio sobre la cantidad inicial con capitalización simple. No incluye los gastos financieros ni las comisiones.

En el caso de la TIN, se puede decir que nos informaría en términos brutos, principal diferencia con la TAE. Ambos indicadores son estipulados por cada entidad de forma independiente, y su valor suele estar ligado proporcionalmente al ciclo económico y a indicadores de referencia (como por ejemplo el Euribor o el Libor).

Eso sí, a la hora de trabajar con la TIN, debemos tener otra consideración fundamental en cuenta, el periodo de tiempo. La tasa de interés nominal puede ser diaria, semanal, trimestral, semestral o anual. No cuenta con un periodo de referencia estándar, y al no incluir los gastos, nos imposibilita el comparar adecuadamente productos de la misma naturaleza. A causa de esto, la TAE nació para simplificar éste problema al tomar el año como base y para permitirnos comparar productos de misma índole. Ver diferencia entre TIN y TAE.

El TIN siempre se suele dar de forma anualizada. Imagina que tenemos mil euros que queremos ahorrar y vamos a nuestra sucursal. El comercial nos dice que hay una oferta nueva: un depósito a 6 meses con una TIN del 5% (anual). Esto se traduce en que nuestro interés será en realidad del 2,5% (12 meses / 2 cuotas), 25 euros. Se debe a que la TIN no era semestral, sino anual y el producto dura sólo seis meses. En resumen, es proporcional a la base de tiempo que tomemos como referencia.

Cálculo de la Tasa de interés nominal (TIN)

De forma matemática, se puede indicar de la siguiente manera:

VF = VP (1 + n*i)

Donde:

VF: es el valor futuro obtenido sumados todos los intereses percibidos

VP: es el valor presente o inicial de la operación

n: número de años considerados en la inversión

i: tipo de interés aplicado en la operación

También se puede calcular:

VF = VP (1+i)^n

Para conocer directamente el interés obtenido durante la operación, la fórmula es:

I= VP(n*i)   Donde I es el interés total nominal obtenido durante toda la operación.

Aplicado a una situación real en un depósito, imaginemos que un banco nos da de rentabilidad el 5% de interés nominal anual durante 6 años a cambio de prestarles un capital de 500.000€.

De esta forma, aplicando las fórmulas anteriores, obtendríamos 650.000€:

VF = 500.000(1+6*0.05)=650.000€

El interés obtenido equivaldría a:

I= 500.000(6*0.05)= 150.000€

De esta forma, el interés nominal es aquél que no exigen o nos pagan de forma general por un préstamo o inversión respectivamente. Al interés nominal hay que restarle impuestos, comisiones y la tasa de inflación y otros tipos de costes para que nos dé una tasa de interés real equivalente con la que podamos homogeneizar y comparar las operaciones, ya que en función de los requerimientos, costes y comisiones una operación puede ser más atractiva que otra aún teniendo una tasa de interés nominal menor.