El teorema de separación de Fisher es una teoría formulada por el economista y matemático Irving Fisher a mediados de siglo XX, que establece la existencia de criterios objetivos a la hora de afrontar inversiones óptimas que maximicen la riqueza y, por tanto, las posibilidades de consumo de un individuo o empresa.

Se centra en el ámbito de la inversión en el mercado de capitales, donde individuos o empresas tienen la posibilidad de entrar bien como inversores o bien, buscando una modalidad de financiación. Los estudios planteado por Fisher en este campo mediante su teorema de separación son considerados como una de las bases de la concepción actual de las finanzas.

Parte de la concepción de Fisher de que un empresario trata de maximizar la “tasa de rendimiento sobre costos”. El objetivo es, por tanto, conseguir el mayor valor presente de su inversión. Según este teorema, cuando los mercados de capitales son perfectos, las decisiones de los inversores dependen únicamente del rendimiento que esperan y del tipo de interés. Las circunstancias personales del sujeto que las adopta no tiene ninguna repercusión en ello. Si éste puede financiar sus decisiones de inversión con un préstamo bancario, sus preferencias temporales por el consumo no tienen por qué interferir en sus decisiones de inversión.

Esta teoría del pasado siglo señala que existe una diferenciación clara entre decisiones de consumo y las de financiación, ya que individuos o empresas con capital pueden financiar con el mismo a otros que no cuenten con suficiente nivel de capital para acometer un determinado proyecto. Mediante esta relación ambas partes tienen la posibilidad de acceder a un cierto nivel de provecho económico.

Mediante su teorema de separación, Fisher establece dicha independencia entre las decisiones de inversión o de consumo que realizan los agentes económicos. En ese sentido, se establece que los individuos buscan maximizar su nivel de beneficio o bienestar económico con la idea de poder acceder posteriormente a mayores posibilidades de consumo actual o futuro.

Conceptualmente el teorema afirma que, teniendo en cuenta la existencia de mercados financieros perfectos o competitivos, las decisiones de inversión son tomadas siguiendo criterios puramente objetivos. Uno de los argumentos para invertir pueden indicadores de rentabilidad como el VAN (valor actual neto) de un proyecto en particular o los tipos de interés en los mercados, por ejemplo.

Al mismo tiempo, Fisher indica que las preferencia de carácter subjetivo están relacionadas en cambio con las decisiones de consumo. Es decir, Fisher establece dos pasos dentro del teorema, el primero de inversión y el segundo de consumo.

Aplicación del teorema de separación de Fisher

La decisión de inversión óptima hace que un individuo invierta hasta el momento en el que el rendimiento marginal de la última inversión iguale al tipo de interés del mercado. En cuanto al consumo, este presta o se endeuda hasta que su tasa marginal de sustitución se iguala dicho interés.

La aplicación del teorema de separación en la realidad supone que existe un criterio objetivo que sirve a las empresas para maximizar sus beneficios y, por tanto, la riqueza de sus accionistas al centrar las inversiones en proyectos más atractivos y de mayores resultados de VAN.

Esto sucede así porque si se actuara sin seguir este criterio y se escogiesen por ejemplo proyectos con VAN negativo y no positivo la rentabilidad sería menor, a la vez que los beneficios obtenidos. En otras palabras, sería más difícil acceder a los anteriores niveles de posibilidades de consumo presentes y futuros.