El término testaferro hace referencia a una persona que se responsabiliza o asume la titularidad de un contrato o negocio que le corresponde a otra persona. Por consiguiente, el testaferro presta su identidad, proporcionando su nombre, cuentas bancarias u otras posesiones para encubrir a otro sujeto. A este individuo se le suele conocer también por el nombre de hombre de paja.

El testaferro se hará cargo de todas las responsabilidades de la persona a la que suplanta, ya que legalmente el nombre que aparece en los escritos, contratos o negocios será el del testaferro. Asimismo, tendrá que responder ante la ley si el negocio o los contratos son ilegales.

¿Quién puede ser testaferro? 

Puede ser cualquier individuo con su DNI y sus características de persona física.

Actualmente, es muy común asociar la figura del testaferro a negocios ilícitos, pues existen  políticos corruptos que al no estar en condiciones de realizar nuevos negocios empresariales utilizan a estas personas para poder llevar a cabo sus operaciones comerciales o financieras. En este sentido, el administrador real del negocio o actividades financieras no busca otra cosa que disminuir el riesgo de ser descubierto. Esta práctica permite que la persona representada pueda disfrutar de algunos beneficios al eludir las obligaciones legales. Sin embargo, si el testaferro ejecuta acciones ilegales estaría cometiendo un delito y por lo tanto debería responder ante la ley.

Otro ejemplo de testaferro es cuando en un país existen limitaciones legales para poseer propiedades , ya sea particulares o empresariales. Por ejemplo, una persona que ya tiene dos viviendas y un local comercial no puede adquirir mas inmuebles, por lo que recurre a la figura del testaferro para que sea éste el que compre otro local  y así puede evadir la ley. De esta forma, el testaferro se encarga de prestar su identidad pero el empresario será el representante real de la propiedad comprada.