El Tracking error es un ratio que mide el diferencial de rentabilidad entre un fondo de inversión y su índice de referencia (benchmark) en un periodo de tiempo determinado.

Este ratio es usado principalmente para comparar fondos indexados frente a su índice bursátil de referencia. Por tanto, mide lo que se separa respecto a su referencia, indicando la buena gestión que ha realizado el gestor en ese periodo.

Su fórmula de cálculo es la siguiente:

Tracking error = σ (Rfondo – Rmercado)

Donde:

σ: desviación típica.

Rfondo: rentabilidad del fondo.

Rmercado: rentabilidad del índice de referencia.

Un tracking error elevado indicará que para lograr la rentabilidad del fondo se han asumido mayores riesgos respecto al índice de referencia. Esto es malo, ya que la idea de los fondos indexados es “copiar” a su referencia, y si el gestor ha asumido riesgos con la gestión mayores que el mercado, significa una “mala gestión”. El error de indexación es lo que mide este ratio, que cuantifica el grado en que la estrategia difiere del índice o de la referencia.

Es por tanto característico en fondos de gestión pasiva. Describe en qué medida el gestor del fondo se ha desviado de su índice de referencia. La medida es, sin embargo, útil en la evaluación del desempeño: cuanto mayor sea el retorno activo (rentabilidad) en relación con el riesgo activo (tracking error), mejor.

Debido a las variables que intervienen en su cálculo, debe ser sólo una medida más en la valoración de un fondo. Hay otros factores como el coste (comisiones) que tiene ese fondo respecto a la competencia a la hora de elegir un fondo indexado. Cuanto menor sean las comisiones, más rentabilidad neta tendrá el inversor, siendo un factor diferenciador en este tipo de fondos.