Una transferencia bancaria consiste en pasar dinero de una cuenta a otra; es decir, es la operación por la que una persona o entidad (que también se denomina ordenante) decide enviar una determinada suma de dinero a la cuenta bancaria de otra persona o entidad (el beneficiario).

Se debe distinguir este tipo de transacción de otras similares. Así, el traspaso define una transferencia que tiene lugar dentro de la misma entidad bancaria; mientras, las órdenes de envío de fondos tienen que entregarse en efectivo al beneficiario y, del mismo modo, el giro es aquel movimiento en que el ordenante lleva una cantidad de dinero en metálico a su sucursal bancaria para que sea enviada a la cuenta del beneficiario en otra entidad de crédito.

Tipos de transferencias

Las transferencias se pueden clasificar en ordinarias -que son las más comunes- y urgentes que, como su propio nombre indica, se refieren a las que tienen un plazo menor de ejecución y, por tanto, un coste más elevado. Igualmente, y atendiendo al área geográfica, las transferencias pueden dividirse en nacionales o transfronterizas:

  • Transferencias nacionales: tanto el envío del ordenante como la recepción de fondos por parte del beneficiario tienen lugar en España. Para realizar esta operación, hay que facilitar el IBAN, el identificador único de cuenta; es más, sus siglas corresponden al código internacional estandarizado para la identificación de cuentas bancarias.
  • Transferencias exteriores o transfronterizas: el ordenante y el beneficiario se encuentran en países diferentes. Este tipo de operación es más rápido y económico si se dispone del IBAN del beneficiario y el BIC (código de identificación bancaria) del banco del beneficiario. En este caso se consideran transferencias STP (Straight Through Processing) y se realizan de forma totalmente automatizada; por su parte, las transferencias exteriores que no son STP tienen comisiones superiores.

Por otro lado, hay una clase de transferencia que no se realiza a través de los circuitos tradicionales y que se conoce como OMF, Orden de Movimiento de Fondos. En esta ocasión, el trasvase de fondos se realiza entre las cuentas de tesorería que los bancos comerciales mantienen en el Banco de España. Estas transferencias bancarias, de mayor coste, son más rápidas en su ejecución y en la disponibilidad de los fondos por parte del beneficiario.

Es importante recordar que en el año 2008 comenzó a funcionar la Zona Única de Pagos en Euros, conocida como SEPA por sus siglas en inglés, cuyo objetivo es lograr que los pagos en Europa, nacionales o transfronterizos, resulten igual de fáciles, seguros y económicos. (véase la diferencia entre pago y gasto).

Disponibilidad de fondos y comisiones

También hay que tener en cuenta que aunque el adeudo (cantidad de dinero que se debe) en la cuenta del ordenante se produce en el mismo momento en el que se ejecuta la transferencia, la disponibilidad de los fondos por parte del destinatario no es inmediata. De hecho, en las transferencias nacionales entre distintas entidades puede demorarse hasta dos días hábiles mientras que los plazos se incrementan en relación a las operaciones transfronterizas -sobre todo si el origen o el destino está fuera de la Unión Europea-.

De forma paralela, no hay que olvidar que una transferencia es un servicio bancario por el que se cobra una comisión, un porcentaje del importe de la operación. En este sentido, hay que subrayar que las transacciones realizadas a través de Internet pueden salir mucho más económicas e incluso gratuitas.