Por cuarto año consecutivo, el sector servicios registró un aumento en su facturación del 6,3%, confirmando así una tendencia positiva que se mantiene desde 2014, según informa el Instituto Nacional de Estadística. Se trata del mayor incremento experimentado por el sector desde 2006.

Desde 2008 a 2013, y con excepción de 2010, la crisis económica golpeó la facturación de las empresas de servicios, que comenzaron a acumular severas caídas anuales, siendo especialmente grave el descenso porcentual medio de 2009, cuando los servicios vieron caer sus ventas en un -13,7%. En términos de empleo, nos encontramos con datos positivos que se correlacionan con los resultados en facturación. El crecimiento de empleo alcanzó un 2,6% en 2017, para su cuarta subida anual consecutiva; para encontrar un dato de crecimiento similar, tenemos que remontarnos al año 2005, cuando la ocupación de este sector creció un 3,6%.

Lejos queda ya un aciago 2009; en plena crisis, la caída del sector llegó a alcanzar un recorte de ocupación del 5,8% (al que seguirían recortes del 1,3%, 0,5% y 2,9%), una catástrofe en términos de destrucción de puestos de trabajo que amenazó seriamente la estructura del tejido de profesionales de alta cualificación. Si a todo esto añadimos el ya mencionado descenso de un 13,7% en su facturación, parecía claro que la situación del sector era crítica: había llegado el momento del autoanálisis; como dicen los maestros de poker, para poder acabar con una mala racha, es obligatorio intentar analizar la realidad del problema “de forma objetiva“. Sin entrar en las causas del repunte de los servicios, parece que la industria del sector confirma el final de una reestructuración muy dura, que comienza a dar señales de estabilidad y crecimiento constante.

 

Al pasar a la comparación de los datos mensuales de 2017 y 2016, llama la atención la subida de la facturación de servicios en noviembre, 3,4 puntos por encima del 4,4% de incremento en diciembre. Esta moderación no rompe la tendencia positiva del sector, que acumula 52 meses de subidas interanuales, pero sí parece evidenciar una limitación de crecimiento para un mes que suele amortiguar mejor las crisis económicas.

Si analizamos los datos facilitados por el INE sobre el negocio en el sector servicios desglosados comunidad por comunidad, se puede concluir que 2017 fue un año positivo para todas las comunidades autónomas, tanto en términos de empleo como de facturación. Todas vieron un incremento en la actividad económica del sector servicios, destacando sobre la media las facturaciones de las empresas en Navarra (9,2%, un dato clave para entender que su economía crezca 3,2 puntos por encima de la media), Madrid (8,3%), Castilla-La Mancha (8%) y Galicia (7,8%). También superan la media del 6,3% la Comunidad Valenciana (7%) y Cantabria (6,4%); en la parte baja de la lista nos encontramos a Castilla y León (3,4%) y Extremadura (3%).

Los datos de ocupación alteran las posiciones de la lista anterior, siendo Murcia (4,6%), Baleares (3,8%), Cantabria (3,7%) y Navarra (3,7%) las que más han destacado en la creación de puestos de trabajo en el sector durante 2017. El menor crecimiento en términos de empleo durante 2017 lo encontramos en Andalucía (1,6%), Castilla y León (2%) y País Vasco (2%).

En cuanto a la distribución del incremento por actividad, destacan unos aumentos del 9,7% en la comercialización y reparación de vehículos de motor, así como el incremento de un 7,5% del comercio mayorista frente al 3,5% del minorista. El mayor crecimiento lo encontramos en las actividades profesionales, con un 9,6%; transporte y almacenamiento, con un 6,5%, hostelería (5%) y comunicaciones (3,2%) también destacan en sus subidas.

Las estadísticas por actividad referidas al empleo confirman que la ocupación en otros servicios (2,8%) se impone a la del comercio (2,2%) en términos porcentuales. Los mayores incrementos los encontramos en las actividades administrativas, con un 4,3%; el comercio mayorista, con un 2,9%; y el transporte, con un 2,7%.