microcredito

Como consecuencia de la situación económica global se ha popularizado este tipo de créditos financieros que permiten financiarse a personas que de otro modo tendrían más complicado, a cambio de un tipo de interés cada vez más competitivo.

Este concepto de financiación en cortos periodos de tiempo es reciente y ha experimentado un gran aumento en los últimos años con una destacable proliferación de empresas prestamistas que se encargan de realizar este tipo de operaciones.

Al tratarse de préstamos de poca duración y una cantidad moderada, la negociación de plazos de carencia con la entidad es más sencilla. Estos productos financieros no exigen un aval, rasgo que los hace más atractivos para aquellas personas con dificultades económicas. Sí se requiere ser mayor de edad y no aparecer en las listas de morosidad.

En los últimos años, han surgido numerosas entidades privadas que ofrecen este servicio a la ciudadanía. Se caracterizan principalmente por la rapidez, comodidad y facilidad para acceder a ellos, tanto que su solicitud puede ser 100% online las 24 horas del día, todos los días del año. Para ver cuál es la entidad que mejor se ajusta a nuestras necesidades, existen comparadores online que facilitan la elección, como por ejemplo Credy24.

Para solicitar el préstamo online lo habitual es identificarse a través de un sencillo formulario en la web de la entidad financiera o acercarse a una oficina en caso de una intermediaria financiera con presencia física. Una vez identificados, se elige la cantidad de dinero y el plazo de tiempo en que será devuelto. En cuestión de minutos dispondrás del dinero en tu cuenta bancaria.

Los microcréditos son una manera instantánea de disponer del dinero que necesitamos, pero como cualquier producto financiero tiene su precio, hay que tener en cuenta el pago de intereses además de la devolución del capital en el periodo de tiempo establecido. Por tanto, antes de dar el paso se debe valorar las ventajas e inconvenientes, sabiendo que seremos capaces de cumplir con las exigencias del microcrédito. Suelen ofrecer un tipo de interés más elevado como consecuencia de un mayor riesgo para la entidad. Aunque la competencia entre estas entidades está provocando que se reduzcan los tipos de interés

La Comisión Europea afirma que una empresa microfinanciera debe ser sostenible, eficiente y eficaz. En este sentido, la sostenibilidad financiera depende de diferentes factores: alcanzar el volumen crítico de operaciones que permita una gestión óptima; y conseguir que la reinversión de beneficios logre aumentar el patrimonio y, en consecuencia, las cantidades monetarias prestadas.

Por otro lado, la eficiencia depende del personal, que debe estar bien entrenado y remunerado; de recursos físicos y financieros disponibles -estos últimos pueden ser ahorros propios o líneas de crédito de los promotores-; y del acceso a la información precisa que permita evaluar el desempeño del negocio.

En último término, la efectividad se puede medir por el alcance o cobertura del mercado objetivo; el volumen de operaciones, ya que los créditos y ahorros deben crecer constantemente; la devolución de los préstamos; y, finalmente, el desarrollo institucional, debido a que la microempresa debe transformarse en una institución financiera sostenible en un período de tiempo que oscila entre los 5 y los 12 años.