Las bolsas americanas han sido una de las banderas de la recuperación económica. Tanto es así que mes a mes no han cesado de romper máximos históricos. Muchos analistas afirman que estas subidas se deben a que se espera una mejora en los beneficios de las empresas. Sin embargo, los beneficios esperados son mucho menores que la subida de las acciones.

En el gráfico de arriba, realizado por Goldman Sachs, podemos ver la evolución del índice S&P 500 y el BPA ajustado para 2017. Es muy probable que los beneficios empresariales tocaran fondo y que por eso el índice comenzara a subir. Pero como vemos en el gráfico, la subida ha sido bastante exagerada. Cada año se ha ido recortando el beneficio esperado en 2017 mientras el índice ha subido sin parar.

Por ello, el PER, que es el ratio que mide la diferencia entre el precio de las acciones y su beneficio, está en máximos de hace 12 años. El S&P 500 cotiza ahora mismo a 17,6 veces beneficio, por encima de la media de 5, 10, 15 y 20 años.

Además, el S&P lleva casi un año sin tener una caída del 10% desde máximos y encadena ya más de 5 años sin corregir un 20% desde máximos.

Todo esto no quiere decir que la caída del índice sea inminente, al igual que cuando sale cinco veces el color rojo en una ruleta del casino no significa que el siguiente número en salir sea negro. Pero la posibilidad de que sigan saliendo rojos consecutivos tampoco es muy alta. En el caso del S&P 500, con los múltiplos del PER tan altos y con unas subidas tan pronunciadas, habrá un punto en que la sobrevaloración del índice sea tan elevada que una fuerte corrección será ineludible.