El año 2015 se presenta emocionante. Hay incluso quien dice que estamos ante un cambio de modelo económico. Mientras tanto, el precio del petróleo sigue desplomándose, Europa sigue dormida y los bancos centrales intentan animar el ambiente. En España, a la expectación por la salida de la crisis se suma año de elecciones.

Un año para crecer

En España vamos a ver un crecimiento moderado este año. Aunque este término, “crecimiento moderado”, se ha vuelto casi como un punto de alegría para todos. La tasa de crecimiento estimada del 2% para el PIB de España y casi el 4% para la economía global en general en 2015 nos va a dar razones para estar contentos. El 2014 será el primer año desde el inicio de la crisis en 2008 en el que la economía cerrará con una tasa interanual positiva de 1,3 o 1,4% según el Banco de España, tras la caída del 1,2% de 2013. Este crecimiento aquí en casa dará lugar a más empleo; unos 800,000 empleos entre 2014 y 2015 según el ministro de Guindos. Eso sí, esperamos que no sean tantos puestos precarios como hemos visto en los últimos dos años. También es necesario recordar que cuando baja la cifra del paro, no significa necesariamente que haya más empleo. Lo que hay que vigilar este año son dos cosas: un incremento en el número de afiliados en la seguridad social (y que la resta entre éste y el número de parados sea positivo y creciente) y el número de nuevos puestos de empleo creados (y qué tipo son y en qué sectores). El salario mínimo está para subir un 0,5% este año y habrá una reducción general en el IRPF en 2015 y 2016 con lo cual vamos a tener un poquito más de dinero en el bolsillo. Eso sí, con la inflación estancada casi en 0% un crecimiento general en los salario a lo largo y ancho de la economía va a ser difícil.

Inyección de combustible en la economía

La enorme caída del precio del petróleo que hemos visto desde la mitad de 2014 puede dar muchos beneficios a nuestra economía porque España es un país consumidor (no productor) de petróleo. Todavía no ha dado la señal definitiva que va a parar. Quizás lo que estamos viendo es el pinchazo a la burbuja creada en este mercado desde 2009 cuando los precios se parecían a los de ahora. Y digo pinchazo porque desde el 1 de julio de 2014 los precios han caído un 54%. Lo notamos ya en el precio de gasolina (el año pasado estuvimos pagando 1,40€/L y ahora los precios rondando a 1€) y esto va a ser un ahorro general para los consumidores y las empresas también al abaratar el transporte y bajar sus costes (¿pueden destinar estos ahorros a otros fines productivos = producir más y/o contratar más gente?). Sin embargo, esta caída está afectando gravemente a los países dependientes del petróleo, como Rusia, Irán, Venezuela o Arabia Saudí y turbulencias en estos países causados por la falta de ingresos y/o una probable recesión no ayudará a la estabilidad macroeconómica que cada vez teníamos más cerca.

Los países emergentes quieren seguir creciendo, ¿pero pueden?

China es uno de los motores más importantes para la economía global aunque este país está viendo una ligera reducción en su crecimiento (sólo hasta el 6%, ¡qué envidia!). Según el Financial Times, se espera un crecimiento este año en el conjunto de los países emergentes de 5% gracias en gran parte al vacío que dejaron los países desarrollados durante los últimos años. El FT considera que el papel de los países emergentes va a ser fundamental durante el próxima década porque éstos complementan lo que no producen los países ricos y hay mucho margen aquí para aplicar el conocimiento adquirido, sobre todo en Latino América.

Europa está estancada

Vamos a tener un año muy interesante en Europa. Alemania acaba de romper su propio record de empleo máximo (otra vez) pero todavía no hay una demanda consolidada al nivel europeo para dar salida a sus exportaciones. Van a tener buscarse la vida y rápido porque uno de sus destinatarios principales, Rusia, está en verdaderos apuros: las sanciones económicas, reducción de ingresos por la caída del petróleo y la caída en picado del rublo hacen que este país no sean muy atractivo como destino de exportación. Las vamos a tener en seguida con Grecia porque tienen sus elecciones anticipadas este mes el día 25. Se está hablando de una posible salida del euro (el Grexit) aunque la UE ha dicho que esto es francamente imposible. Esto es un punto caliente para la política económica europea por la precedencia que va a tener el caso griego para otros países europeos en apuros en el futuro. Luego, en octubre tenemos el referéndum en el Reino Unido sobre si quiere seguir siendo miembro de la Unión Europea o no.

Los bancos centrales están trabajando horas extras

Este año vamos a poder ver el pleno funcionamiento de la QE europeo (Quantitative Easing o la flexibilización cuantitativa) gracias a las medidas del Banco Central Europeo y Mario Draghi de la compra de deuda soberana y la inyección de liquidez en la economía. Ya se está viendo los efectos en el euro, que está marcando mínimos contra el dólar estadounidense, que por su parte está volviendo cada vez más fuerte. Hoy el euro cuesta $1,17, y no hemos visto el euro tan bajo desde 2005. Esto va a tener un efecto muy positivo a la ahora de exportar fuera de Europa y con la devolución de deuda a los inversores internacionales. Puede ser muy positivo también para el turismo en España ya que los precios van a ser mucho menores para dos colectivos importantes: los británicos y los americanos. Por otro lado, se acaba el programa de compra de bonos y el programa de QE en EE.UU y, al riesgo de fomentar otra burbuja bursátil, ha tenido un efecto positivo en general para la economía y en el empleo. Además, es buena señal que esta medida novedosa puede funcionar para resolver una crisis.

Fuente: Finanzas para mortales