En Economipedia no nos gusta posicionarnos políticamente y siempre tratamos de ser lo más objetivos posibles. Preferimos encender la chispa en el lector y que saque sus propias conclusiones. Eso sí, lo mínimo que vamos a defender siempre es la democracia y la libertad de las personas (además de la educación financiera claro). Ante la grave situación que se está viviendo en Cataluña cuantas más voces se alcen más apoyo tendrá la democracia.

Estamos viviendo el peor momento para la democracia española desde el 23 – F. Al igual que entonces una sección política tiene secuestrado un parlamento. Pero en este caso, en vez de querer destrozar la democracia para volver a una dictadura, se quiere despiezar un país sin ningún tipo de consenso. Debido a esta situación excepcional es que redacto, hoy, de forma puntual, este contenido alejado de los análisis y estudios económicos que solemos realizar.

Como muchos han argumentado se necesita diálogo. Se necesita que los políticos hablen claro. Se necesitan lazos entre Madrid y Barcelona. Que las palabras y las flores lleguen a Madrid y el dialogo entre por las ramblas. Las soluciones entre hermanos no vienen porque uno se encierre en el cuarto y el otro aporree la puerta. No cometamos los errores del pasado. Ya nos hemos enfrentado mucho entre nosotros en la península. Busquemos por fin la convivencia en un mundo globalizado.

Ahora mismo la convivencia está seriamente dañada. La cura que necesitamos es democracia de verdad. Democracia para que se pueda dialogar. Porque en las democracias se puede negociar de todo. De todo. Pero dentro de la ley. Si a mí me ponen una multa puedo recurrirla, pero de poco servirá si en vez de hacerlo por la vía legal lo hago por la vía que a mí me dé la gana. Si la recurro de una forma ilegal nadie dialogará conmigo. De la misma manera ahora no se puede dialogar con alguien que ha dado un golpe de Estado. No se puede dialogar con alguien que toma le ley por su mano. Alguien que secuestra un parlamento y que pone en boca del 91% del censo catalán un sí a la independencia, un sí a que Cataluña rompa con España y con la Unión Europea. Recordemos que en la última votación con garantías no apoyó ese “sí a la independencia” ni el 50% de los ciudadanos.

Ahora lo que toca es hablar y dialogar, pero eso sí, para hablar antes hay que recuperar la democracia. Y para ello la única solución es que el pueblo catalán vuelva a votar, pero que vote en unas nuevas elecciones democráticas. No en una votación en el que haya pueblos con más votos que habitantes.

Para recuperar la convivencia es esencial votar con un censo de verdad. Con garantías democráticas. En igualdad de condiciones. Que los ciudadanos puedan expresarse en total libertad.

¿Y cómo se pueden convocar elecciones autonómicas ahora? Hay dos opciones:

  • La primera es que Puigdemont convoque elecciones autonómicas por el bien de Cataluña. Ahora tendrá que decidir si piensa en el bien de Cataluña o exclusivamente en su propio bien.
  • La otra es que el Gobierno español aplique la Constitución, el artículo 155, y convoque elecciones autonómicas, para que los catalanes puedan expresarse libremente.

Una vez haya un Gobierno democrático que represente a todos los catalanes se podrá dialogar. Se podrá dialogar sobre la ley de financiación autonómica. Se podrá reformar y actualizar la Constitución. Se podrá hablar de las carencias que tiene Cataluña en infraestructuras, del corredor mediterráneo y de muchas cosas más.

Se necesita diálogo. Eso sí, diálogo dentro de la democracia. Una democracia que tantos siglos ha costado para que en Europa se pueda vivir en paz y libertad.