Emprender es una opción que muchas personas deciden llevar a cabo como alternativa a la opción de trabajar en un determinado negocio que gestiona otra empresa. En muchas ocasiones se escoge esta forma de trabajar para conciliar la vida laboral y personal, y realizar las actividades que realmente deseamos.

Son muchos los emprendedores que tienen una idea, y que deciden lanzarse por este camino, pero sin tener conocimiento de algunos problemas iniciales que pueden surgir durante el trayecto.

Antes de mencionar los principales problemas que nos podemos encontrar a la hora de emprender, queremos que conozcas las causas más habituales que llevan a la gente a poner en marcha sus proyectos.

Motivos para emprender

En muchas ocasiones no encontramos el trabajo que nos llena, y la actividad que realizamos no nos despierta interés ni pasión. Por este motivo decidimos optar por una alternativa diferente, pero hay más causas por los que el emprendimiento puede ser la opción que necesitamos para desarrollar el trabajo que anhelamos.

  • Conciliar la vida laboral y personal.
  • Trabajar en los proyectos que realmente deseamos.
  • Escoger la actividad que nos gusta.
  • Ser nuestros propios jefes.
  • Tener mayor flexibilidad horaria.
  • Poder trabajar desde casa.
  • Poner en marcha nuestra propia idea.
  • Aportar valor para distinguirnos de la competencia.

Ahora bien, estas son las motivaciones que nos llevan a emprender, pero, ¿cuáles son los problemas más comunes? Vamos a conocerlos en detalle.

Errores que debemos evitar a la hora de emprender

  1. No tener un plan de negocio inicial: No contar con un plan definido desde el principio en el que hayamos descrito nuestras ideas, plasmado a fondo nuestros servicios, los recursos humanos que necesitamos, las estrategias, el presupuesto. Todo ello puede llevarnos a problemas en el futuro ya que no tenemos una base sólida para comenzar puesto que no hemos reparado tampoco en nuestra competencia ni en los mercados a los que nos dirigimos.
  2. Abarcar todas las tareas uno mismo: Suele ser habitual que cuando se inicia un proyecto necesitamos ajustar gastos e intentar desarrollar todas las tareas posibles uno mismo aunque no conozcamos determinados campos. Esto es un problema porque puede impedirnos centrarnos en lo que sabemos hacer bien y limitar el crecimiento del proyecto. Si podemos delegar algunas de nuestras tareas, hagámoslo. De esa forma podremos dirigir nuestra atención a lo que sepamos desarrollar con más eficacia.
  3.  Empezar demasiado fuerte: Con esto me refiero especialmente a querer contar con un presupuesto muy alto, lo que nos puede llevar a hipotecarnos y no conseguir beneficios. Lo más recomendable es que se aumenten los gastos de forma progresiva conforme vamos creciendo.
  4. Objetivos muy poco realistas: Si algo debemos tener de manera inicial son objetivos medibles y realistas. Para nada sirven ponernos grandes metas en un periodo muy corto de tiempo. Por tanto, es otra de las cuestiones que debemos trabajar al iniciar nuestro proyecto.
  5. Depender de ayudas económicas: Es un tema complicado puesto que si solo vamos a depender de aquello que nos ingresen, o de posibles préstamos no podremos desarrollar el negocio como teníamos previsto. Por lo tanto, siempre es bueno comenzar con algún colchón económico y con opciones más sencillas que podremos incrementar una vez vayamos ganando dinero para aumentar lo que ofrece nuestro negocio.

Estos son algunas de las causas que pueden llevar a que nuestros negocios no tengan el éxito esperado y aparezcan los primeros problemas. Lo ideal es tener una idea clara, conocer el mercado al que nos vamos a dirigir, la competencia, destacar nuestro aporte de valor y dejarnos llevar por objetivos realistas desde el principio avanzandando de forma progresiva.