Jesús Hernández: “Hay que valorar el Plan Marshall en su justa medida”

La Ciencia Económica no es una disciplina independiente, sino que se relaciona con otras áreas de conocimiento. Para comprender mejor la Economía, es necesario un buen conocimiento de la Historia. Y es que ambas disciplinas están estrechamente unidas. Por ello, en Economipedia, contamos con el historiador Jesús Hernández, un especialista de referencia en una etapa histórica tan decisiva como la Segunda Guerra Mundial.

Muchas de las situaciones actuales pueden explicarse por el profundo impacto que tuvo la Segunda Guerra Mundial. La línea del frente no era el único campo de batalla. El poderío económico e industrial resultaron claves en el mayor conflicto que ha sufrido la Humanidad. Nuestro entrevistado, Jesús Hernández, ha publicado numerosos libros sobre la Segunda Guerra Mundial, escribe habitualmente en revistas especializadas como Muy Historia o La Aventura de la Historia y también podemos seguirle en su blog “!Es la guerra!“.

Recientemente ha publicado su obra “Eso no estaba en mi libro de la Segunda Guerra Mundial“, que versa sobre aspectos poco conocidos del conflicto. A la vista de su extensa trayectoria profesional y de su profundo dominio de la Historia, contamos con la colaboración un invitado inmejorable para conocer los entresijos económicos de la Segunda Guerra Mundial.

P: Tras la Primera Guerra Mundial, Alemania estaba arruinada y había sufrido una hiperinflación que causó terribles estragos en la sociedad. ¿Cómo consiguió Alemania abandonar esa situación de miseria y reducir el desempleo de manera espectacular? Explícanos las claves de ese milagro económico.

R: Alemania logró superar con relativa facilidad el período de la hiperinflación, que tuvo su punto álgido en noviembre de 1923, cuando una jarra de cerveza llegó a costar 4000 millones de marcos. Sin embargo, el crack de 1929 supuso un golpe durísimo a la economía germana, debido a la retirada de capitales norteamericanos. Con la llegada de Hitler al poder en enero de 1933, la economía recibió un fuerte impulso, con un aumento espectacular del gasto, sobre todo en obra pública, como la red de autopistas. Hitler consiguió el apoyo de los grandes industriales, quienes vieron la posibilidad de obtener grandes beneficios en un régimen en el que los sindicatos y partidos de izquierdas habían sido prohibidos. A cambio, tuvieron que plegarse a los intereses de los nazis, como la apuesta por la industria de guerra. El resultado fue que en 1938 el paro se había reducido virtualmente a cero. Sin embargo, ese éxito económico era engañoso, ya que el crecimiento de la deuda se había disparado. Si no hubiera estallado la guerra, seguramente Alemania se hubiera enfrentado a una grave crisis.

P: Una contienda como la Segunda Guerra Mundial exigía un colosal esfuerzo económico a los países implicados.  ¿Cómo financiaban la guerra los estados?

R: En efecto, el esfuerzo económico fue enorme. Por ejemplo, Alemania debía destinar la mitad de su PIB a la industria de guerra, mientras que Gran Bretaña debía emplear un tercio. Curiosamente, el país cuya producción bélica era mayor con diferencia, Estados Unidos, sólo necesitaba emplear una quinta parte. Por tanto, vemos que los norteamericanos contaban con un amplio margen de incremento. Los contendientes recurrieron a la figura del bono de guerra, de este modo el peso de la financiación del conflicto no recaía en los impuestos, aplazándose el pago varios años. Mientras que los norteamericanos realizaron campañas para animar a la población a comprar bonos de guerra, los alemanes los colocaban directamente entre los banqueros. Por su parte, el endeudamiento británico con los norteamericanos fue de tal calibre que no acabaron de pagar su deuda hasta 2006.

P: Las guerras conllevan un aumento de la producción, lo que termina repercutiendo en favor de las empresas. ¿Qué compañías se vieron económicamente más beneficiadas por la guerra? ¿Cómo afectó este acontecimiento a la empresa privada?

R: La guerra supuso un antes y un después en las grandes empresas. La mayoría de compañías que marcaron la economía mundial en la segunda mitad del siglo XX recibieron un impulso decisivo durante la guerra. Empresas alemanas como BMW, Bayer, Agfa o BASF, entre otras, se vieron muy beneficiadas por el régimen nazi, lo que les permitió un gran crecimiento. En Estados Unidos, las grandes corporaciones resultaron igualmente beneficiadas por los colosales encargos que les llegaban del gobierno. Por ejemplo, Coca-Cola o Wrigley alcanzaron una enorme expansión al tener que aprovisionar a las tropas de esa bebida refrescante y chicles, respectivamente.

P: La bolsa siempre ha sido sensible a rumores y acontecimientos políticos. El desarrollo de las batallas, la entrada en un país en la guerra, la derrota de una nación… ¿Cómo afectaba esto a los mercados?

R: Es curioso ver el índice de la bolsa norteamericana, ya que refleja exactamente el desarrollo de la guerra. Presenta una fuerte caída tras el ataque a Pearl Harbor, tocando fondo antes de la batalla de Midway. A partir de esa primera victoria en el Pacífico, en junio de 1942, la bolsa iría subiendo al ritmo de las buenas noticias que llegaban del frente. En cambio, la bolsa alemana permanecía hasta cierto punto al margen de los vaivenes provocados por la marcha del conflicto, debido al férreo control al que estaba sometida por el régimen nazi.

P: ¿Qué supuso la Segunda Guerra Mundial respecto a la incorporación de la mujer al mundo laboral?

R: Las mujeres pasaron a realizar trabajos que hasta entonces habían estado reservados a los hombres, especialmente en Estados Unidos. Hay que señalar que las mujeres serían muy apreciadas en la industria aeronáutica, ya que eran más eficientes que sus compañeros masculinos, alcanzando cotas de productividad claramente superiores. Aunque pueda parecer lo contrario, no hubo un gran incremento del número de mujeres en el mercado de trabajo, en Alemania incluso hubo un descenso. La mujer demostró estar capacitada para realizar todo tipo de trabajos aunque, tras la guerra, la mayoría de ellas volverían a sus ocupaciones de antes de la guerra.

P: ¿Qué implicaba la ocupación de un país en términos económicos tanto para los ocupantes como para quienes habían sido invadidos?

R: Los países que fueron ocupados por los alemanes padecieron un saqueo en toda regla. Para los nazis, lo único importante era Alemania, y su esfera de influencia sólo debía servir para sostener la economía germana y evitar penurias a la población, como había sucedido durante la Primera Guerra Mundial. Eso se vio sobre todo en la exacción de recursos naturales y alimentos, privando de ellos a las poblaciones locales y condenándolas en algunos casos a pasar hambre, como ocurrió en Holanda en la última fase de la contienda.

P: La primera línea de combate no era el único campo de batalla. Háblanos de aquellas situaciones en las que se utilizó la economía como arma.

R: Yo me atrevería a decir que el arma decisiva de la guerra fue la economía. Si los Aliados lograron imponerse al Eje fue gracias a la inagotable fuente de recursos bélicos que representaba la economía estadounidense. Resulta asombroso comprobar las cantidades ingentes de material que llegaban a Europa desde los puertos norteamericanos. Los barcos debían aguardar su turno durante semanas en los puertos británicos para ser descargados. Ante ese despliegue de medios, Alemania no tendría ninguna opción. Lo mismo ocurrió en el Pacífico, en donde se cortaron las vías de aprovisionamiento de la industria japonesa, siéndole imposible competir con la norteamericana, que era capaz, por ejemplo, de botar tres cargueros Liberty cada día. Los soviéticos también comprendieron que, llegados a cierto punto, la cantidad se convierte en calidad, apostando así por la fabricación de material de guerra poco sofisticado, pero en cantidades apabullantes, mientras que los alemanes ponían su empeño en los avances tecnológicos, lo que acabaría demostrándose un error.

P: ¿Cómo contribuyó el Plan Marshall a la reconstrucción y a la recuperación económica de una Europa devastada?

R: Existe la idea general de que Europa era un continente arrasado por la guerra hasta que los norteamericanos ayudaron a reconstruirlo con la puesta en marcha de esa iniciativa. Aunque esa ayuda económica resultó importante, es difícil concretar hasta qué punto lo fue. Por ejemplo, Gran Bretaña y Francia recibieron más del doble de los fondos obtenidos por Alemania Occidental, pero la recuperación germana fue mayor y más rápida que la de sus antiguos enemigos, por lo que no parece que el Plan Marshall por sí mismo fuera tan decisivo. También hay que valorar hasta qué punto ese plan estaba destinado a la recuperación europea o a convertir el continente en un espacio clientelar de la economía norteamericana. Por tanto, creo que hay que valorar el Plan Marshall en su justa medida, más allá del mito que ha perdurado.

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