Una de las empresas líderes a nivel mundial se veía por primera vez afectada por la mala situación de sus estados financieros. Fue a finales de 2015 cuando la compañía empezó a luchar contra el riesgo real de quiebra y comenzó la larga agonía que a día de hoy todavía vive la multinacional andaluza. Resumimos la situación que ha llevado a Abengoa al borde de la quiebra.

Abengoa, probablemente una de las empresas mas punteras en energías renovables del mundo se está viendo sometida a continuos golpes que la están debilitando. El caso Abengoa es todo un culebrón para los diarios económicos que diariamente ocupan sus portadas con alguna noticia relativa a la empresa sevillana.

La pregunta es ¿Cuándo acabará esta interminable historia que sacude diariamente a empleados, accionistas, bolsas, etc.?

Todo comenzó en 2014. Cuando parecía que todo estaba en calma en el panorama empresarial español, la posibilidad de quiebra de Abengoa abrió los informativos y ocupó las portadas de todos los periódicos. La crisis de la multinacional sevillana amenazaba con convertirse en el mayor concurso de acreedores de la historia de España , con una deuda financiera de 9.306,2 millones de euros, según su plan de viabilidad.

Su quiebra le situaría incluso por delante de Martinsa Fadesa, la inmobiliaria que está actualmente en liquidación, y que fue a concurso en julio de 2008 con un agujero de 7.200 millones de euros

Las serias dudas sobre la salud financiera de la empresa comenzaron a crear incertidumbre entre los accionistas de la compañía.

La nueva Abengoa

Ocurrió a principios del año pasado cuando parecía haberse encontrado la solución al caso Abengoa. Los fondos buitre se habían hecho con la empresa –aprovechando el bajo precio de sus acciones en bolsa– y se planteaba la solución de una reestructuración en la estrategia de la compañía y la posible aparición de una nueva Abengoa más fuerte que nunca.

Pese a todos los esfuerzos, esta opción se vió nuevamente truncada –según fuentes que participaron en aquel proceso- por intereses políticos que frenaron el saneamiento y la salvación de la compañía.

Después del verano de 2016, otra luz iluminó a la compañía andaluza. Los bancos acudían para intentar salvar a la compañía eléctrica. Ellos iban a ser los responsables de salvar la empresa y darle vida.

Fue entonces cuando surgió la “nueva Abengoa” con el Banco Santander como principal accionista. Los acreedores asumieron una quita bancaria del 96% de sus deudas y la inyección de capital de 1.169 millones de euros, (655 millones de dinero nuevo) de liquidez.

Con el saneamiento y el acuerdo con las entidades bancarias, Abengoa sufrió un subidón bursátil en sus acciones que sorprendió al parqué español.

Pero la alegría duró poco para los afectados de la compañía y los accionistas cuando se anunció que el saneamiento venía acompañado del lanzamiento de 17.800 millones de nuevas acciones que se sumaban a las 974 ya existentes.

El objetivo era diluir la propiedad de los antiguos dueños de la compañía en un 95%, para dejar la participación de la antiguoa Abengoa en un 0,34% y la de Javier Benjumea –fundador de la compañía– en un casi inexistente 0,02%.

Este hecho causó el pánico y supuso el desplome de las acciones de Abengoa con una perdida del 80% del valor de sus acciones.

Espantada bancaria, los bancos abandonan Abengoa

Debido al descontento de los accionistas y de los poseedores de Abengoa sobre las propuestas que realizaban las entidades bancarias, los bancos han comenzado a vender sus paquetes de acciones de manera masiva.

Primero fue Banc Sabadell, quien vendió todo su paquete de acciones y dejó a Abengoa en la estacada, pero ahora es Banco Santander quien ha vendido sus acciones dejando a la compañía en un desconcierto total.

Seguidamente, eran las entidades Credit Agricole, Caixabank y Bankia las que deshacían posiciones de “Abengoas” (Acciones de la compañía) reduciendo su participación en la multinacional andaluza por debajo del 50%.

Según anunciaba un antiguo directivo de Abengoa en los diarios económicos “Abengoa está técnicamente quebrada. No hay activos suficientes que vender capaces de subsanar el destrozo que se ha hecho”, explicaba a los periodistas sobre la situación actual de la compañía.

Al parecer, sus únicas opciones ahora mismo es acudir al rescate público como se barajaba en 2015. Según fuentes públicas, la presidenta andaluza del PSOE, Susana Diaz, anunciaba que la quiebra de Abengoa es algo que no quiere imaginar ni en sus peores sueños, ya que conllevaría una nueva perdida masiva de empleo en Andalucía. Algo que actualmente la junta de Andalucía no se puede permitir.

Abengoa, una gigante en declive

Actualmente la situación de Abengoa es insostenible, nadie sabe que le deparará el futuro, que pasará con sus acciones o quien será la cabeza que la lidere.

La compañía se encuentra en estado crítico pese a los esfuerzos que se han realizado por parte de accionista y acreedores para levantarla y relanzarla al mercado.

Según la información aportada por Bloomberg indica que a principios de la última semana de abril Caixabank tenía un 3,8% de acciones A y un 0,43% de acciones B. Bankia, 2,5% (A) y otro0,30% (B); Santander, 2,02% (A) y 0,39% (B). La gestora Gesiuris SA, 0,02%. Inversión Corporativa; 0,17%. José Abascal Domínguez, 0,04%, De Shaw Galvanic, 0,02%; Javier Benjumea, 0,02% Finarpisa, 0,01% y el resto está en manos de bancos custidios como State Street o Blackrock.

Lo que podemos ver es que Abengoa está en manos de accionistas y fondos de inversión de mucho riesgo y no de accionistas de referencia. Según los analistas de bolsa “Comprar Abengoas hoy en día es un verdadero suicidio”, con lo cual, no hay accionista actualmente que se atreva a incluir la compañía eléctrica entre los activos de su cartera.

Su actividad comercial también está parada, dado que ninguna entidad o compañía quiere establecer contratos con una empresa que se desconoce su estabilidad y la solvencia para perdurar en el largo plazo y afrontar contratos. Aun así, hay quienes confían en su división “ATLANTIC YIELD” (División de Abengoa en EEUU) y hay quien habla de una posible venta de ella. Aun así, hay fuentes que indican que incluso vendiendo la filial, no daría ni para remontar una pequeña parte de Abengoa.

Abengoa se encuentra en un punto de no retorno, esperando lo que le deparará el futuro y la actuación del gobierno con la posibilidad de un rescate público como se realizó con la banca, pero eso ahora mismo es algo que el gobierno tiene descartado.