La publicidad subliminal es el uso de mensajes con carácter subliminal e inconsciente en espacios publicitarios cuyo principal fin es conseguir crear estímulos e impactos en el público sin el conocimiento directo del mismo.

Por medio de este tipo de prácticas publicitarias, el receptor no es consciente de que se le está trasladando una información sobre un bien o servicio en particular por medio de mensajes subliminales. De este modo, está recibiendo fuera de su conocimiento detalles o características sobre un producto para moldear o influir en su poder de decisión como individuo, a través de las preferencias del consumidor.

El empleo de este tipo de técnicas de marketing a nivel subliminal e inconsciente ha sido desde su nacimiento y expansión en la década de 1960 intensamente discutido y criticado, principalmente en términos de efectividad y acerca de la utilidad de estos impactos y su traducción posterior en ventas.

Este tipo de práctica es habitual en casos de publicidad de refrescos, bebidas alcohólicas o marcas de tabaco, tratando de asociar de manera subliminal el consumo de estos productos con una idea de éxito y triunfo. Para ello es común encontrar sugestiones relacionadas con temáticas de diverso tipo, incluso sexuales.

¿Cómo se realiza la publicidad subliminal?

Por lo general la publicidad subliminal se emplea por medio de mensajes audiovisuales (fijos como son las imágenes de revistas o carteles o en movimiento por medio de fotogramas) emitidos bajo el umbral de la percepción consciente. Esto significa que llegan al cerebro humano pero de manera insconciente para las personas. Se les deposita en la cabeza una información de manera que no se enterar de manera directa. El objetivo es que esta información empuje el deseo de los consumidores hacia un determinado producto, creándoles necesidad por el mismo e influir en su comportamiento como compradores.

Ayudándose de la capacidad de percepción del ojo humano y del cerebro (que funcionan de manera distinta) se trasladan mensajes subliminales que estimulan sensaciones o ideas como ansiedad, hambre, pánico o sed, ayudándose de la sugestión.

En empleo de publicidad subliminal está perseguido y castigado por norma general por parte de las autoridades. Pese a ello, su efectividad es constantemente puesta en duda y en ocasiones se le considera su utilidad incluso como un mito dentro del mundo del marketing.