Un servicio en el ámbito económico es la acción de satisfacer determinada necesidad de los clientes por parte de una empresa a través del desarrollo de una actividad económica. En cierto sentido, podría considerarse que los servicios son bienes intangibles ofrecidos por las compañías, ya que no cuentan con forma material y se realizan a cambio de una retribución económica.

Se dice que un servicio es heterogéneo debido a que atendiendo a diferentes factores, los servicios raramente suelen coincidir entre sí y suelen ser diseñados y realizados en atención a cada cliente individualmente. En otras palabras, no existen cadenas de producción en masa como sí sucede en la fabricación de bienes tangibles.

Por otro lado, a su vez los servicios son intangibles porque al no ser materiales un cliente no puede poseer. Sería el claro ejemplo de los servicios de atención al cliente habituales en grandes marcas.

Una importante diferencia que existe entre servicio y bien es que el primero es disfrutado en el momento en que se ofrece o presta, mientras que un bien tiene la posibilidad de tener una mayor duración o disfrute a lo largo del tiempo gracias a su comentada tangibilidad.

En lo que respecta al origen de los servicios, este puede ser de carácter público o privado, dependiendo de qué sector de la economía lo administre. Es decir, no es lo mismo que un servicio en particular lo ofrezca una empresa común y privada a que lo haga el Estado o alguna Administración oficial. En ciertos casos, también es posible que exista un modelo mixto y que el servicio sea ofrecido conjuntamente por el sector público y el privado.

El sector servicios comprende gran cantidad de posibilidades en la realidad económica, abarcando la administración, el transporte, la hotelería, gastronomía o los servicios financieros. También entran dentro de este concepto otros profesionales del ámbito de la sanidad, la educación o el personal de trabajo doméstico.

Las condiciones relativas a cada servicios comúnmente vienen estipuladas y definidas en un contrato o factura, dejando claras las pautas o costes de la realización del mismo e informando al cliente en todo momento de los mismos. Alternativamente, es bastante corriente la existencia de atención continua con el consumidor y la disponibilidad para consultas o dudas sobre el producto.