Un billete o papel moneda es aquel papel impreso que representa un valor monetario de carácter fiduciario. Sustituye y compatibiliza con la moneda metálica, la cual también representa un valor fiduciario.

El papel moneda surge en Suecia a mediados del siglo XVII y tuvo una rápida extensión a toda Europa, ya que hasta entonces en la mayoría de los países se utilizaba la moneda de valor intrínseco, es decir que cada moneda valía lo que valía su composición de oro, plata, bronce…

Inicialmente, los billetes no eran como los conocemos ahora, sino que al igual que las monedas de entonces, los billetes eran certificados de posesión de plata, es decir, cada billete daba derecho a una cantidad cierta de plata a una valoración concreta, por lo que facilitaba el comercio en un momento en que estaba en pleno expansión.

Mientras que la moneda dejó atrás hace mucho tiempo su respaldo por metales preciosos, el sistema inicial de billete respaldado por metales preciosos ha durado hasta 1970, a través del sistema de patrón oro y sistema de Bretton Woods, por el cual los billetes seguían representando una cantidad concreta de metales preciosos y basaban su fiabilidad precisamente en la confianza que aportaba en su relación directa con el oro y plata.

Los billetes se crearon como una forma de aumentar el valor fiduciario de la moneda, puesto que las monedas metálicas hasta entonces significaban menos valor, debido a que había dejado de ser un valor intrínseco de cantidad de oro a un material sin apenas valor y basado en la confianza de que esa moneda valía lo que señalaba, por lo que los billetes se relacionaban con cantidades mayores de dinero, siendo así hasta nuestros días, ya que las monedas han quedado relegadas a un segundo plano en cuanto a valor monetario.