Un proveedor es aquella persona física o jurídica a la que se debe un pago en concepto de compra de productos o servicios que están relacionados directamente con la actividad que desarrolla dicha persona. Por el contrario, en el caso del acreedor estas compras no se conforman de bienes y servicios que están relacionados con la actividad, sino que se refiere a otros motivos o conceptos económicos.

Aunque las naturalezas propias de estas dos figuras puedan ser parecidas o similares, los criterios más básicos de la contabilidad y la economía de la empresa establecen una serie de diferencias entre proveedores y acreedores según la actividad que desarrollan.

Diferencias entre proveedor y acreedor

De este modo, el proveedor abastece o provee, como su nombre indica, de los servicios o bienes estrechamente relacionados con la actividad cotidiana de la empresa o que son necesarios para su producción y posterior venta. Siguiendo este criterio, se podrían considerar como proveedores a aquellos que ofrecen materias primas o recursos tecnológicos destinados a los procesos productivos o, dicho en otras palabras, destinados a la venta del producto final al cliente o consumidor.

En el otro lado, el acreedor se encargaría de abastecer a la empresa productora a la que nos referimos de otro tipo de recursos más variados y que sirven para el habitual funcionamiento de la empresa. Generalmente los ejemplos más comunes son los servicios de electricidad, telefonía o agua corriente, los asistentes jurídicos o de asesoría e incluso empresas de seguridad y vigilancia que protejan las instalaciones.

Ejemplo

Siguiendo estas básicas distinciones podríamos considerar el ejemplo de una fábrica de guitarras, que tendría como proveedores a otras empresas que le abastecen de madera para los instrumentos, cuerdas y componentes varios como diapasones o clavijeros. Alternativamente, contaría con acreedores como la empresa eléctrica que le suministra luz o la compañía telefónica que atiende su línea para atender los habituales pedidos.