La OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) es un grupo intergubernamental cuyo principal objetivo -expresado en las resoluciones 1 y 2 de Bagdad (14/09/1960)- es servir como órgano de consulta de sus países miembro para coordinar y unificar las políticas petroleras respectivas -con el fin de acordar las acciones más convenientes- y para determinar los medios más idóneos de resguardar -individual y colectivamente- los intereses de los estados miembros.

Es decir, la OPEP intenta formular los programas que aseguren la estabilidad de los precios del petróleo en los mercados internacionales, de forma que se eliminen fluctuaciones indeseables o peligrosas. Todo ello teniendo en cuenta los intereses de las naciones productoras en asegurarse un beneficio estable, un abastecimiento eficiente y seguro para los países consumidores y, de cara a los inversionistas en la industria petrolera, una ganancia equitativa.

Los antecedentes de esta organización se remontan a 1949, año en el que una delegación oficial de Venezuela visitó Arabia Saudita, Irán, Egipto, Irak, Kuwait y Siria, con el fin de intercambiar diferentes puntos de vista con los gobiernos de estos países sobre la cuestión petrolera y de estrechar lazos que condujeron a la entrega regular de informaciones ante el mismo asunto.

Posteriormente se celebraron diversas reuniones esporádicas entre los países productores de petróleo de Oriente Medio y Venezuela, pero no fue hasta 1959, en la inauguración del primer Congreso Petrolero Árabe, cuando los expertos petroleros de los países productores comenzaron a analizar temas técnicos de interés común. Y fueron estas primeras conciliaciones de criterios las que poco tiempo más tarde fructificaron en la iniciativa de fundar la Organización de Países Exportadores de Petróleo.

El 10 de septiembre de 1960 marca la fecha de lo que se conoce como Conferencia de Bagdad, a la que asisten Venezuela, Irak, Irán, Arabia Saudita y Kuwait para, cuatro días después, el 14 de ese mismo mes, llegar al famoso pacto de Bagdad que marcó el nacimiento oficial de la OPEP; de hecho, la organización está registrada en la Secretaría de Naciones Unidas desde el 6 de noviembre de 1962.

Inicios de la OPEP
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La primera sede del organismo se estableció en Ginebra (Suiza) para más tarde, en 1965, trasladarse a Viena (Austria), enclave en el que a día de hoy continúa. Otros países miembro se integraron al grupo con el transcurrir de los años: Qatar, en 1961; Libia e Indonesia, en 1962; Emiratos Árabes Unidos, en 1967; Argelia, en 1969; Nigeria, en 1971; y, finalmente, Angola, en 2007. Así, la OPEP está conformada actualmente por doce países -seis en Oriente Medio, cuatro en África, y dos en América del Sur-.

Analistas del tema que nos ocupa aseguran que “entre las principales causas que motivaron la creación de la organización, se encuentra el hecho de que todos sus participantes son países subdesarrollados, exportadores de un recurso natural no renovable; con intereses comunes que dependen en gran medida de los ingresos petroleros para el financiamiento de sus presupuestos y programas de desarrollo económico; y que, en último lugar, tienen que enfrentarse prácticamente a las mismas compañías matrices de las empresas concesionarias que operaban en cada uno de sus territorios. Todos estos factores les hicieron tomar conciencia de la necesidad de unirse y de coordinar sus políticas petroleras”.

Sin embargo, la razón inmediata que determinó el nacimiento de la OPEP fue la reducción unilateral de los precios cotizados del petróleo, llevada a cabo por las empresas petroleras en 1959 y 1960. “La primera de estas restricciones puso en estado de alerta a los países productores, provocando gran preocupación por sus efectos negativos sobre el nivel de sus ingresos fiscales y sobre la ejecución de sus presupuestos y planes de desarrollo”, añaden los expertos.

No viene mal recordar en este sentido que en la década de los 50, siete grandes compañías petroleras internacionales como Esso, Texaco, Royal Dutch Shell, Mobil Oil Company, Gulf, British Petroleum(BP) y Standard Oil de California, dominaron el panorama petrolero internacional comercializando el crudo que producían en sus extensas concesiones en todo el mundo y por las cuales pagaban modestas sumas de dinero a los correspondientes gobiernos. Estas empresas eran conocidas como “Las Siete Hermanas” y tenían el control absoluto de los precios del petróleo y del mercado, lo cual les produjo inmensas ganancias y poder, que contrastaba dramáticamente con lo que recibían los países propietarios de las reservas.
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Así pues, los inicios de la OPEP no fueron fáciles ya que su fundación provocó el rechazo de los países industrializados y de las grandes organizaciones petroleras. Además, resultó bastante complicado consolidar una agrupación de la que no había precedentes y que trataba de unificar por primera vez objetivos comunes de países y pueblos muy diferentes entre sí.
No obstante, cuando el petróleo comienza a encontrar su verdadero valor comercial como consecuencia de las acciones tomadas por los países de la OPEP, las naciones industrializadas se vieron en la necesidad de ajustar sus patrones de consumo energético, a través de diferentes medidas de conservación, uso eficiente y ahorro de combustible. En otras palabras, se despierta la conciencia sobre un bien que en la práctica no sólo es perecedero, sino que requiere ser gestionado dentro de los márgenes que establece el medio ambiente.

Esos mismos países industrializados emprendieron negociaciones con otras naciones no pertenecientes a la OPEP para desarrollar programas exploratorios y, de este modo, encontrar y controlar nuevos recursos de hidrocarburos. Como resultado, aparecieron en el escenario petrolero mundial nuevas áreas productoras como el Mar del Norte, Alaska, Egipto, Malasia y Colombia, donde existía petróleo, pero los costos de exploración y producción no podían sostenerse con bajos precios.

Cuando estos subieron se arriesgaron a invertir con resultados positivos, como fue el caso del Mar del Norte, cuyos yacimientos fueron desarrollados por Noruega e Inglaterra. Sin embargo, la incorporación de estos nuevos volúmenes de petróleo fuera de la OPEP le restó mercado a la organización y, además, estimuló el desarrollo de otras fuentes alternativas de energía como la nuclear, eólica, geotérmica y solar.

La OPEP hoy en día

Actualmente, “la OPEP acaba de respaldar el giro impuesto el pasado otoño por Arabia Saudí a la política de la organización, al dejar de defender los precios como prioridad del grupo y asegurar su peso en el mercado petrolero mundial. Es decir, la asociación apuesta por hacer frente a la creciente competencia insuflando más petróleo”, según declaran fuentes cercanas.

Los doce miembros de la OPEP se comprometieron en Viena -en enero de 2012- a respetar el nivel de producción de 30 millones de barriles diarios y a la que se han ajustado incluso cuando los precios han llegado a desplomarse un 50%. Sin embargo, los expertos manifiestan que la oferta conjunta del grupo supera los 31 millones de barriles y que esa cota puede aumentar considerablemente en los próximos meses.

Bajo este contexto, el ministro iraní de Petróleo, Bijan Zanganeh, ha advertido de la intención de su Gobierno de aumentar las exportaciones de petróleo tan pronto como logre cerrar un acuerdo sobre su política nuclear y se levanten las sanciones occidentales. “Aumentaremos inmediatamente la oferta al mercado en uno o dos meses en medio millón de barriles y en seis o siete meses esperamos alcanzar el millón de barriles diarios”, explica.

Por su parte, Irak, Kuwait y Emiratos Árabes están produciendo a su mayor ritmo en 20 años y la oferta saudí ya supera los 10 millones de barriles por día. De hecho, los grandes productores del Golfo tratan así de hacer frente a la creciente competencia de Rusia, que está bombeando petróleo por encima incluso de Arabia Saudí (10,7 millones de barriles diarios en mayo). Pero también de Estados Unidos que, mediante la técnica de extracción de fractura hidráulica -fracking- ha logrado cubrir buena parte de su consumo interno y se plantea revertir la prohibición de exportar petróleo, en vigor desde 1975, y convertirse en competidor directo de la OPEP en los mercados asiáticos.

Los expertos también sostienen que Alaska es el único territorio en EE UU que puede exportar crudo por el momento. “Cuando decidió aprobar una venta de petróleo a Corea del Sur el pasado mes de octubre de 2014, Arabia Saudí contraatacó con una rebaja de precios a todo el mercado asiático. Comenzaba así el giro en la crisis y que, por el momento, parece haber funcionado”, aseguran.

La OPEP controla en la actualidad entre el 35% y el 40% del mercado petrolero mundial, según las fuentes, pero cuenta con las mayores reservas probadas de crudo que le llevarán a controlar “para 2040 el 50% del mercado”, calcula Gonzalo Escribano, responsable del programa Energía y Cambio Climático del Real Instituto Elcano.

Por su lado, los analistas de UBS determinan que “mientras la OPEP está sufriendo un exceso continuo de oferta, los bajos precios parece que han logrado su objetivo de reducir la inversión en los países de fuera de la organización”. A la vez, la AIE (Agencia Internacional de la Energía) estima que para equilibrar oferta y demanda (véase Ley de oferta y Demanda) habría que retirar del mercado algo más de dos millones de barriles diarios. Pero parece que nadie está dispuesto a dar el primer paso: “los productores estadounidenses han abaratado los costes de extracción y los distintos estados han puesto en marcha rebajas fiscales para apoyar a la industria”, advierten.

El próximo 4 de diciembre de 2015, la OPEP volverá a celebrar una reunión. Ante la situación, los analistas concluyen que “será el momento de reevaluar la estrategia y valorar si el nuevo entorno es sostenible a largo plazo”.

Estructura organizativa de la OPEP

La estructura organizativa de la OPEP se puede detallar del siguiente modo:

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La Conferencia de Ministros define la autoridad máxima de la organización, formada por las delegaciones de representantes de cada país miembro y encabezadas por los respectivos ministros de asuntos petroleros o por quienes los representen en cada uno de los casos. Se encarga de formular la política general del grupo y la forma más apropiada para que sea implantada; a la vez, determina la disposición de las recomendaciones enviadas por la Junta de Gobernadores, y el presupuesto de la OPEP. Además, elige al Presidente y confirma las reuniones de los miembros de la Junta de Gobernadores, al igual que selecciona el Secretario General y otras cabeceras de la estructura organizativa.