La oficina o sucursal bancaria es la dependencia que establece una entidad financiera como principal canal de distribución de sus productos.

Generalmente, los clientes de una entidad bancaria se mantienen en estrecha relación con la sucursal, aunque, a día de hoy, pueden optar por diferentes opciones a la hora de contactar con el banco; es decir, pueden realizar las operaciones financieras que deseen a través de Internet (lo que se conoce como banca electrónica) o mediante línea telefónica.

La organización de la red de sucursales bancarias se basa en dos cuestiones de peso: tanto en la política comercial del banco como en los aspectos demográficos de su clientela o, lo que es lo mismo, en el número determinado de ciudadanos que habita en una zona geográfica ya que, a mayor cantidad, más necesidad habrá de cubrir los servicios financieros.

Igualmente, las sucursales bancarias mantienen tanto objetivos de índole cuantitativa (estos se refieren a volumen de negocio, márgenes y resultados) como de tipo cualitativo (relacionados con la calidad que se ofrece al cliente en sus servicios).

Tipos de sucursales

Las oficinas bancarias pueden desglosarse en diferentes clases atendiendo a varios factores:

  • Dependiendo del tipo de producto que comercializan:
    • Multiproducto: Son aquellas en las que se distribuyen todo tipo de servicios bancarios dirigidos a un amplio abanico de clientes.
    • Especializadas: Aquellas en la que se fomenta la oferta de productos bancarios dirigidos a un tipo de clientela determinado, como, por ejemplo, las empresas.
  • Dependiendo de su ubicación geográfica:
    • Urbanas: Situadas en el casco urbano de una ciudad.
    • Rurales: Ubicadas en un entorno rural.
    • Industriales: Situada en polígonos o zonas industriales.
  • Dependiendo de su autonomía:
    • Autónomas: Sucursales que pueden realizar transacciones con independencia, contabilizándolas en sus propios estados de cuentas.
    • Auxiliares: Aquellas que dependen de sucursales autónomas.
    • Cabeceras: En ellas se centralizan determinados tipos de operaciones como la recaudación de impuestos o la de seguros sociales.

Cargos principales

En las sucursales bancarias existe una amplia tipología de puestos de trabajo: asesores, contables, administrativos, cajeros, gestores comerciales, apoderados, telefonistas, técnicos, etc. Sin embargo, podemos resumir las principales funciones de los cargos más representativos:

  • Director: se encarga de la distribución de las tareas fundamentales de una oficina y del control del personal; atención personalizada a los clientes, tanto dentro de la oficina como mediante citas concertadas; gestión de operaciones, supervisión y seguimiento de resultados de campañas e incentivos; control y seguimiento de riesgos, morosidad y descubiertos; resolución de incidencias y reclamaciones.
  • Subdirector: las labores principales que realiza incluyen la atención a clientes, la coordinación de la oficina (junto con el director), el control de las tareas, gestiones comerciales, visitas a clientes (esporádicamente), así como el apoyo a otros puestos en las oficinas más pequeñas.
  • Gestor comercial: este puesto está enfocado a la atención personalizada de los clientes; tareas administrativas y revisión de documentación de expedientes; gestiones y atención telefónica; reuniones internas y reuniones de zona.