La Zona Única de Pagos en Euros (Single Euro Payments Area, SEPA) es un área creada en Europa que permite a empresas, particulares y organismos públicos realizar pagos en euros sin necesidad de utilizar dinero en efectivo. Estos pagos se pueden efectuar utilizando una única cuenta bancaria para operaciones de pago en euros dentro de la zona SEPA.

Las empresas y otros agentes económicos pueden hacer y recibir pagos en euros, con igualdad de condiciones, derechos y obligaciones, todo ello con independencia de su ubicación y de que esos pagos hayan requerido o no procesos transfronterizos.

La zona SEPA está compuesta por 27 países miembros de la Unión Europea a los que hay que añadir Liechtenstein, Noruega, Islandia, Suiza, San Marino y Mónaco.

Elementos afectados por la Zona Única de Pagos

  1. Tarjetas de crédito y débito utilizadas para extraer dinero en efectivo en los cajeros automáticos.
  2. Transferencias bancarias a través de los que el pagador ordena a su banco que abone fondos a un beneficiario.
  3. Adeudos domiciliarios, que son transferencias acordadas entre el acreedor y el deudor para realizar pagos periódicos. Debe haber una autorización previa del deudor al acreedor.

La SEPA no afecta a cheques, efectos al cobro ni a los productos específicos de cada país.

Objetivos de la Zona Única de Pagos

  • Normalización de los pagos en euros: Igualdad de límites de tiempo, igualdad de niveles de fraude, igualdad de procesos, que todos los procesos electrónicos sean realizados por vía procesamiento directo, sin diferencias entre pagos nacionales e internacionales en el área SEPA.
  • Mayor competencia a través de un alto número de competidores y de la eliminación de nichos incompatibles a través de la normalización.
  • Reducir el dinero en efectivo y fomentar la utilización del dinero electrónico.
  • Mejorar la vigilancia de la circulación del dinero electrónico, en especial en lo referente a los delitos de blanqueo de capitales, financiación del terrorismo, delincuencia organizada y fraude fiscal.