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Aunque es indudable que nos encontramos ante una tremenda transformación del sistema bancario, en el que está habiendo despidos masivos, fusiones y absorciones, es difícil adivinar qué ocurrirá con la banca en el futuro. Para ello, hemos entrevistado al economista burgalés Jesús Zamanillo, que nos resuelve unas cuántas dudas sobre el futuro de la banca.

Son muchas las reestructuraciones que ha sufrido el sector bancario en los últimos años y las instituciones como el Fondo Monetario y el Banco Central Europeo siguen presionando para que el proceso continúe. Fusiones, absorciones, venta de activos a bajo precio, cierres de oficinas, prejubilaciones y despidos son las medidas que han implementado las entidades bancarias. En este sentido, el Banco Central Europeo ha hablado de “menos bancos y más fuertes”. El propio Mario Draghi ha llegado a afirmar que en  Europa hay demasiados bancos. Y es que la situación de las entidades bancarias no parece muy halagüeña: en Alemania Deustche Bank se ve sacudido por rumores que hacen disminuir el valor de sus acciones en bolsa, ING anunció que 7.000 empleados serán despedidos antes de 2021 y Lloyds Bank ha anunciado la supresión de más de 1.200 puestos de trabajo en el Reino Unido.En España, la situación no difiere mucho, prueba de ello es el reciente Expediente de Regulación de Empleo propuesto por el Banco Popular que puede llegar a afectar hasta a 3.000 trabajadores.

Tal ha sido la repercusión de la reestructuración bancaria que desde el comienzo de la crisis en 2008 más de la cuarta parte de los trabajadores de banca se han ido al paro. Si a esto le sumamos los nuevos desafíos tecnológicos liderados por las llamadas empresas fintech es difícil aventurar cómo será la banca del futuro.Para desentrañar la situación actual de las entidades financieras contamos con la colaboración del economista burgalés Jesús Antonio Zamanillo Burgos. Jesús es profesor asociado de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Burgos. Ha estado vinculado a proyectos de cooperación internacional en países como Sierra Leona, Liberia y Nicaragua y ha desarrollado su carrera profesional en diversas entidades de crédito como Caja de Burgos, Banca Cívica y actualmente Caixabank. Como representante de los trabajadores en Caixabank, conoce de primera mano el traumático proceso de reestructuración que ha sufrido y al que se enfrenta la banca.

1-Desde el inicio de la crisis en 2008 se han producido importantes reestructuraciones en la banca: despidos, fusiones, absorciones, cierre de oficinas. ¿Cuál es la causa de una reestructuración que no parece tener fin? ¿Dónde está el origen del problema?

La causa de la reestructuración, que es una reconversión, es que dentro de las cuentas de Pérdidas y Ganancias de los Bancos una partida muy llamativa es la de gasto agregado en personas, y para quien no sabe poco más que sumar y restar sin pararse a pensar en los efectos, es donde hay que recortar que es donde se nota a corto plazo la labor directiva. Así pues, reducir “costes de personal” se ha hecho el caballo de batalla del directivo bancario. Se ha perdido uno de cada tres puestos de trabajo en los últimos años, y podemos aventurar que esto va a seguir en mayor proporción en los próximos, aunque también me atrevo a asegurar que no es la solución al problema del sector.

Sin pretender ser original, creo que el origen del problema no se quiere reconocer, y sin embargo, está perfectamente localizado. A mi forma de entender es un exceso de oferta monetaria que va haciendo cada vez más grande e ineficiente el sistema financiero, precisamente por su capacidad de inventar dinero sin un control efectivo. El dinero es excesivo en el mercado financiero, por tanto no escaso, esto es importante, y se está perdiendo su capacidad fundamental que es la de intercambio.

Paradójicamente hay un efecto ilusiorio de lo contrario, dado que este exceso en el mercado financiero cada vez excluye más dinero del mercado real, aparenta ser un bien escaso sin serlo. Dicho de otra forma, sobra dinero en el mercado financiero y falta en el real, como si ambos estuviesen divorciados.
La facilidad de crear dinero durante el final del siglo pasado y el inicio de este, hizo que fuese muy accesible para todo tipo de empeños, viables e inviables. Este exceso de endeudamiento no ha sido corregido aín y pesa como una losa que se quiere corregir por la mal llamada “austeridad fiscal”, que no es otra cosa que alejar de derechos fundamentales a las personas, para la también mal llamada “competitividad

2-¿Cuál ha sido el impacto de estas medidas de reestructuración? ¿Han sido adecuadas? ¿Cuáles han sido los efectos sobre la economía y sobre los usuarios de banca?

A nivel local, del Reino de España, como ya he dicho anteriormente ha eliminado la tercera parte de los puestos de trabajo en el sector. Además se ha incidido en una concentración que lo acerca cada vez más al oligopiolio. Es decir, nos encontramos con entidades cada vez más sistémicas. Con sistémico se suele aludir a que su viabilidad y la del sistema en conjunto van parejos.

Las medidas de la mal llamada reestructuración no han sido adecuadas, ni efectivas porque no han atacado el problema. Para el usuario han deteriorados el servicio, y para el ciudadano lo han alejado de una economía equilibrada. Los bancos no son más viables, ni más eficientes. El dinero en el mercado financiero cada vez es más y en el mercado real, sin embargo, se hace inviable la sostenibilidad de las empresas porque está cayendo la capacidad de los consumidores más importantes, los que menos tienen son los que relativamente más consumen y menos ahorran.

3-¿Necesitamos menos bancos y más fuertes?

No, no estoy de acuerdo ni mucho menos con esa afirmación. Necesitamos mejores intermediarios financieros, no más grandes. El ser más grande no implica ser más fuerte, como se afirma de forma falaz y tendenciosa. Que los bancos sean más grandes no hacen que sean necesariamente más eficientes, sí que son más influyentes. Es decir, más poderosos y sistémicos, lo que significa que cuando tengan un problema lo pagáramos entre todos.

Tengo claro que vamos a echar de menos un sistema con más entidades y menos poderosas, eso sí: con mayor capacidad estratégica de sus dirigentes. La pereza y la falta de audacia de los directivos y la connivencia de los reguladores nos ha llevado a esta situación. Volverán a surgir nuevos operadores, pes los grandes entes, aunque poderos, dejan muchos huecos, y aunque las barreras de entrada son importantes, no hay valla suficientemente alta que pueda parar el flujo de satisfacción de las necesidades que surgen.

4-Las reformas en el sector bancario no sólo afectan a las entidades españolas. ¿Cómo afecta esto a la banca de otros países? ¿Cuál es la situación de la banca fuera de nuestras fronteras?

El problema es global, muchas veces nos empeñamos en distinguir diferencias locales que a mi juicio son irrelevantes.  El problema, siempre a mi juicio, es que se están planteando soluciones parejas en todos los lugares, pero ninguna de ellas ataca el problema. Claro que es muy espectacular y en apariencia acertado, atacar al epígrafe más voluminoso de las cuentas de resultados como es el gasto agregado empleado en personas.

Sin embargo, ese no es el problema, y las consecuencias sociales y de viabilidad en el sector financiero van a ser detestables, la banca se está alejando de su sostenibilidad  y de su clientela. Cada vez a ser más fácil la caída libre en la exclusión financiera.

5-¿Qué nos depara el futuro? ¿Hacia dónde va la banca? ¿Existen otras soluciones a la problemática que afrontan las entidades bancarias?

El futuro es, como corresponde a algo desconocido, estimulante e inquietante. El sector financiero global está recorriendo un camino en sentido equivocado, así parece que lo indican sus propios instrumentos. la cotización de su valor de capitalización. Se está empeñando en ser conservadora, es decir, intentar mantener su valor patrimonial global aparente con un patrón de medida decadente. Y ni su patrimonio, ni su medida, reflejan la imagen fiel de su estado.Me van a permitir un cuento para explicarme mejor: un individuo después de hacer la compra iba bien cargado con su bolsa a casa, cayó a un río que tenía que cruzar en ese trayecto,no soltó en ningún momento la bolsa, su cadáver fue recuperado asido a esta- Hay momentos en que hay que elegir entre la bolsa y la vida, y si eliges la primera, pierdes ambas.

Existen soluciones, pero abordarlas exigen mucha valentía, drenando dinero desde la parte que más ha acumulado. Estamos ante un problema monetario-financiero global que exige medidas que eliminen dinero con cargo a los mayores acumuladores sin eliminar incentivos al esfuerzo de la especie humana. Lo cierto es que los desequilibrios actuales, también están minando este incentivo al esfuerzo. Necesariamente hacen falta medidas equilibradoras, y ya no hay tiempo de medidas anticíclicas.

Hay tres cosas que las entidades financieras tienen que hacer y no están haciendo:

  1. Satisfacer las necesidades financieras de las personas jóvenes, por concretar: las que tienen entre 18 y 35 años. Para eso hacen falta dos recursos: dinero y tiempo. El primero sobra pero se está empleando mal, el segundo es más escaso y exige pericia en su buen uso.
  2. Escuchar a sus clientes.
  3. Dar confianza a sus clientes que están dilapidando con medidas convencionales y cobardes.

6-Háblenos de las Fintech, las tecnologías de la información aplicadas a los servicios financieros. ¿Son una amenaza o una oportunidad?

Ambas cosas. El intangible fundamental de las finanzas en la confianza, muy sutil tiene que ser el uso de la información para desarrollarla.

Como he dicho antes, hay cosas que no están haciendo los bancos y que alguien las va a hacer. Información y finanzas siempre han ido parejas y la estandarización lleva un camino recorrido que deja muchos huecos a la artesanía.

Otra cuestión distinta es como evita el artesano caer en manos del poder, sugiero que lean a Saramago y a Sampedro para despejar alguna incógnita.

Los grandes grupos se pueden permitir, por escasez de oferta, ser el elegido siendo el menos malo, pero eso va a proporcionar grandes oportunidades.

Las barreras de entrada y el juego sucio son habituales, no va a ser fácil, pero sí divertido.