Bandera Reino Unido Gran Bretaña y Unión Europea

Londres, la capital financiera más importante de la Unión Europea sufre tras el Brexit. Una ciudad financiera que rivaliza con la imponente ciudad financiera de Nueva York está en riesgo, y con ella sus miles de trabajadores que ven peligrar sus empleos.

A los distintos servicios financieros de la City, llegan a trabajar alrededor de 730.000 trabajadores a diario, en una ciudad donde solo viven 11.000 personas. Tanto los trabajadores como entidades bancarias empiezan a realizarse preguntas, tales como, ¿y si se llega a tal acuerdo?, ¿qué hago con mis operaciones?, ¿y si al final no sale?.

Lugares como Paris o Frankfurt han opositado ante la posibilidad de ganarse el puesto como ciudad financiera de la Unión Europea. Otras ciudades como Amsterdam y Lisboa, también están interesadas en conseguir ese privilegiado asiento. De hecho, en Holanda ya han comenzado una campaña llamada “Welcome to Europe” y en Frankfurt existe otra en las redes sociales a la que se reconoce por la frase “Welcome to Frankfurt What can we do for you?”. Por el momento Madrid y Barcelona no se han pronunciado.

¿Y qué pasa si ninguna cumple con las exigencias para ser la ciudad financiera de la Unión Europea? ¿Y si ninguna pudiese igualar a la City de Londres? No sería tan descabellado que pudiese existir no una City, sino varias. Es decir, un reparto de plazas en función de la especialidad de cada uno, aprovechando de esta manera aprovechar los puntos fuertes de cada una de estas ciudades.

También existe la posibilidad de que muchos puestos de la City tengan que buscar algún lugar bastante más lejano, como en los mercados asiáticos, tales como Singapur o ShangKong. Esta última es el resultado de la combinación entre Shangai y Hong Kong, los dos centros financieros de china.

A pesar de la salida de la Unión Europea, aún podría mantenerse viva la llama ante la posibilidad de que la ciudad financiera por excelencia siga siendo Londres. Todo dependería de un acuerdo que regulase las relaciones entre bancos y el libre movimiento de trabajadores, que está en entre dicho, porque esa es la primera razón por la que Reino Unido ha decidido salir de la Unión Europea.