Una almoneda es una subasta pública de bienes de carácter mueble con intervención de la administración, generalmente la de justicia, con el ánimo de otorgar dichos bienes a quien ofrezca un precio mayor.

La almoneda es un tipo de subasta en el que interviene la administración de Justicia, ya sea como forma de obtener ingresos para resarcir a alguien, para pagar una deuda u obtener dinero para el estado, en caso de que éste haya acometido diversas acciones para detener el crimen. Así, además de las posibles subastas de bienes inmuebles, coches y demás bienes de alto valor, se subastan bienes de menor valor pero que puedan ser objeto de reducción de las obligaciones contraídas entre partes.

Características de las almonedas

Aunque se trata de una metodología de subasta pública, las almonedas cuentan con especificaciones que las distinguen del resto de subastas o métodos similares:

  • Es la Justicia la encargada de organizarlas: aunque cualquier Administración pública puede realizar subastas, es la Justicia la que valora los bienes de bajo valor y procede a su subasta con el objetivo de captar fondos para pagar obligaciones contraídas.
  • Suelen ser bienes muebles de bajo valor: por ejemplo, joyas, muebles, maquinaria, utensilios, bienes de valor por su originalidad, mercancía, materias primas  y bienes semielaborados.
  • Las formas de subasta son la la puja y la licitación: la puja es a mano alzada y presencial mientras que la segunda es la mejor oferta dada sin conocer al resto de agentes interesados.
  • La Justicia actúa como garante de una tasación objetiva de la pública concurrencia y limpieza del proceso. Además, en el caso de que sea la propia Administración la propietaria de los bienes, actúa como inversor y salida al mercado de bienes de escaso interés para el sector público pero que pueda convertir en liquidez.

Cuando surge la almoneda

La almoneda es una práctica que surge en la Edad Media como forma de financiar las acciones militares durante los enfrentamientos entre cristianos y musulmanes, de tal forma que una vez acabada la batalla, aquellos bienes de bajo valor obtenidos como botín, eran tasados y subastados en almoneda, por lo que aquel que ofreciera el precio mayor para el mismo bien se quedaba con su propiedad.