La banca minorista es aquella dedicada a establecer operaciones con ahorradores e inversores particulares y pequeñas y medianas empresas.

La banca minorista, comercial o al por menor es quizás la banca más conocida en la sociedad, por ser la más expandida y conocida entre la ciudadanía. En general, la banca minorista realiza operaciones básicas de financiación y captación de ahorro, aunque en los últimos años ha sufrido una gran reconversión hasta ofrecer todo tipo de productos complejos a toda la población.

Podemos dividir la banca minorista en:

Además de lo anterior, la banca minorista ha introducido en los últimos años una progresiva canalización de productos de banca mayorista o corporativa para que los pequeños ahorradores pudieran acceder a estos productos: como productos de inversión, bonos, deuda corporativa, cédulas hipotecarias, empréstitos… con los que mejorar su rentabilidad y además poder obtener financiación de un mercado que hasta entonces estaba vedado por su bajo volumen de activos.

En la época más reciente han proliferado los bancos comerciales que funcionan de manera electrónica dentro de un marco online. Esto ha sucedido gracias al desarrollo de la banca electrónica y la rápida extensión de las redes de Internet en todos los rincones del mundo.

La evolución de la banca minorista

Inicialmente, la banca minorista se dedicaba a recibir dinero de agentes con sobrante económico (personas o pequeñas instituciones) a cambio del pago de un interés, para prestarlo con intereses a otros agentes con necesidades financieras.  En banco trataba de captar ahorradores con productos básicos como los depósitos, mientras que sus operaciones de financiación pasaban por créditos al consumo, hipotecas y financiación empresarial, pasando por cuentas de ahorros y pago de recibos.

Con el tiempo, estos productos de captación de ahorros y financiación han ido tomando una posición más compleja, dedicando productos que usualmente eran ofrecidos a grandes patrimonios y capitales hacia pequeños y medios ahorradores y pymes.

Generalmente, la banca minorista ha estado a disposición de los consumidores a través de oficinas y sucursales bancarias, a través de las cuales se producía la intermediación, sin embargo, con la expansión y tecnificación de las nuevas tecnologías, la banca online ha supuesto una revolución en el acceso e inmediatez de los consumidores hacia sus productos, y en una sustitución del lugar físico en las transacciones hacia medios telemáticos.