El dividendo por acción es la cantidad de beneficio conseguido por una empresa que se divide entre el número de acciones.

De esta manera, una vez que una compañía ha obtenido beneficios y decide repartirlos, en función del tipo de acción que tenga el accionista (acción normal, con ventajas, con doble dividendo…) recibirá la parte proporcional de ganancia en relación a la parte del capital que posea.

El dividendo por acción es una forma de medir la rentabilidad que una empresa puede darnos, debido a que si tomamos en cuenta el dividendo recibido entre el valor de la acción en su momento, podemos determinar qué ganancia relativa hemos obtenido.

Un ejemplo es si una acción cotiza en estos momentos a 25 euros, y la compañía decide repartir un dividendo por acción de 1.35 euros:

1.35/25: 0.054

0.054 x 100: 5.40%

Calculando de forma relativa los 1.35€ entre la valoración de la acción (25€), obtenemos que la rentabilidad directa sobre nuestra cartera es del 5.40%.

Sin embargo a menudo no todas las acciones obtienen el mismo dividendo. Por ejemplo tal y como hemos señalado arriba, en ocasiones la empresa difiere entre varios tipos de acciones, en función del privilegio, como son las acciones sin derecho a voto, accionistas minoritarios y otras que tratan de suplir la carencia de ciertos derechos o privilegios otorgando más dinero.

Otra parte importante en la valoración del dividendo por acción, es el momento idóneo para establecer el reparto. Imaginemos que aunque la acción cotice actualmente a 25€, nosotros compramos las acciones a 20€ cada una. En este caso, la rentabilidad real directa sería del 6.75%, ratio más cercana a la realidad, por ser el precio al que nosotros iniciamos la inversión.

Cuando se decide por parte del Consejo de Administración de una sociedad la distribución o no del dividendo, los accionistas deben tomar la valoración de si el dividendo es acorde a los riesgos de la posesión de títulos en esa compañía o si por el contrario es preferible la venta posterior una vez cobrado el beneficio.