ypf-repsol-argentina--644x362Unos días después de que la presidenta de Argentina anunciase que se va a apropiar de YPF, los ánimos no están nada calmados. El Gobierno español y el europeo están anunciando que tomarán medidas para frustrar la nacionalización de YPF.

Toda la prensa internacional le ha dicho a la señora Kirchner, de forma más formal que yo, que no muerda la mano que le da de comer, sin entender por esa mano ni a España ni a Repsol, si no a la inversión  de empresas internacionales en general. La Presidenta de Argentina ha dicho que ella se da a sí misma de comer, pero en este mundo tan globalizado ningún país puede, ningún país de América, ni siquiera EEUU, tampoco China, ni Europa, ni Japón ¡ninguno!

Para empezar quiero dejar claro que este conflicto engloba a REPSOL-YPF y el Gobierno de Argentina. En ningún caso tiene por qué ser un conflicto entre España y Argentina, como piensa mucha gente, como por ejemplo el dueño de este bar español, impidiendo la entrada a ciudadanos Argentinos, supongo que el dueño del bar tendrá muchas acciones de YPF porque si no, no entiendo esta estupidez.

Pues bien, el Gobierno de Argentina anunció la expropiación de YPF  a Repsol, es decir arrebatar a Repsol sus acciones en YPF de forma coactiva, pagando por ellas eso sí, aunque probablemente un valor inferior al que tienen, el cual todavía está por ver. Argentina anuncia esta expropiación poniendo como excusa que Repsol no realiza suficientes inversiones en el país. Lo que vería bastante normal si fuese cierto, porque si crees que te van a expropiar para qué vas a invertir.

Las consecuencias para Repsol son que perderá una parte de su negocio sin alterar su beneficio, según el presidente de Repsol. En cambio las consecuencias para Argentina serán bastante peores, empezando por los millones de dólares, euros, yuanes que muchos inversores extranjeros dejarán de invertir por miedo a que les suceda lo mismo. Sin irnos más lejos, había una empresa China muy interesada en realizar grandes inversiones en Argentina por medio de YPF, me temo que ahora se lo van a pensar dos veces antes de invertir en Argentina y acabarán invirtiendo en Brasil, México, Chile, Colombia u otro país. Además de los inversores que ya no van a invertir, hay otros muchos que ya han invertido en Argentina y deben estar pensando ¡sálvese quien pueda!  y recuperar su dinero invertido cuanto antes para llevarlo a otro país.

Por lo tanto, probablemente habrá una fuga de capitales en Argentina a cambio de ser un poco más orgullosos y ser propietarios de una gran empresa Argentina. Esto es un problema, ya que Argentina comenzaba a verse internacionalmente como un país serio, donde se podía invertir de forma segura. Ahora ya no.

Otro problema que tendrá el Gobierno de Argentina será de dónde sacar el dinero para realizar las inversiones necesarias para que la actividad de YPF se desarrolle de forma normal o incluso para que invierta más todavía como desean. Para empezar, tendrán que pagar a Repsol unos 9.000 millones de dólares. Esperemos que no suban los impuestos a los Argentinos.

Otro problema a esta expropiación son las consecuencias políticas que está tomando y las consecuencias que éstas tendrán para Argentina. Tras las medidas contra Argentina que tomará España, el Parlamento Europeo ha anunciado que suspenderá las ventajas arancelarias que tiene Argentina en Europa, lo que probablemente perjudicará enormemente a pequeños y medianos empresarios argentinos.

Después de este pequeño análisis vemos como los grandes perjudicados en este asunto son los ciudadanos Argentinos. Pero bueno, cada cual en su país hace lo que quiere, si el Gobierno Argentino se siente mejor y más patriota expropiando empresas ellos verán, en realidad lo único que están haciendo es volver al siglo XX. Antes de terminar me gustaría hablaros de un ejemplo de una empresa española que era  empresa nacional española, después se privatizó y fue comprada por una empresa extranjera, al igual que sucedió en su día entre YPF y Repsol. Pues bien, esta empresa española mejoró muchísimo su cuota de mercado internacional, su calidad, su cantidad de producción, y por supuesto aumentó sus beneficios para la propia empresa, para España y para la empresa extranjera. Esta empresa española se llama Seat y fue comprada en 1986 por una firma alemana llamada Volkswagen.