Devaluar moneda: ¿una solución para salir de la crisis?

Conversor de divisas y monedas

Para algunos miembros de la clase política y economistas, la devaluación de moneda es una de las prácticas a adoptar cuando se enfrentan a un país que atraviesa una recesión económica y de consumo. Para esa clase de políticos, devaluar la moneda significaría una reactivación, tanto para el consumo, como para la economía en su totalidad.

La devaluación de moneda es una de las principales prácticas económicas que los países han adoptado a lo largo de la historia, como solución a una recesión de la economía, el consumo y una balanza comercial con saldos negativos. La situación de recesión y balanza comercial negativa llevó a estos economistas a pensar que una devaluación en su divisa produciría un impacto positivo en el país, que sería visto como un atractivo de inversión por el bajo valor de su moneda.

Muchos economistas a lo largo de la historia han defendido la postura y han incluido en sus métodos económicos y propuestas la devaluación de moneda como una solución para la economía del país. Unas metodologías que han hecho mella en muchos gobernantes, que las han aplicado en sus respectivos países con el fin de salir de la recesión.

Estas devaluaciones de moneda también han servido en muchas ocasiones como método de incentivación para la reactivación del turismo y el sector turístico del país. Grandes países donde su economía tiene un gran peso de su PIB comprometido con el sector turístico, han utilizado este sistema basado en la devaluación de moneda para reactivar e incentivar el turismo del país, es decir, han rebajado el valor de su moneda para que los turistas puedan viajar y consumir dentro del país a un precio más asequible.

Por distintas razones, la devaluación de moneda es una práctica muy común a utilizar cuando un país atraviesa serios riesgos en su economía. A día de hoy, muchos países siguen optando por la devaluación de la moneda como una de las prácticas esenciales a adoptar para reactivar su economía y así prosperar económicamente.

Como todo, esta devaluación de moneda puede ser muy favorable o muy desfavorable, todo dependiendo de la situación que atraviese el país y del contexto que presente. Muchos gobernadores han adoptado la devaluación de la moneda nacional como una solución sin observar el panorama mundial, un aspecto fundamental a tener en cuenta si se quiere tener éxito a la hora de aplicar esta serie de políticas.

Para otros muchos economistas, la solución de devaluar moneda es la principal causa de hundimiento de la economía de los países, y no se equivocan si miramos las grandes catástrofes que producen unas políticas mal aplicadas. Pero como todo, si se estudia y se observa la economía, una devaluación de moneda puede llegar a ser incluso hasta productivo para el país.

Por exponer los principales beneficios que obtendría un país con una política exitosa de devaluación de moneda, podríamos identificar los principales beneficios que se persiguen:

  • Aumento de las exportaciones por el menor costo de los bienes y servicios del país frente a las otras divisas.
  • Aumento del turismo por el aumento del valor del dinero extranjero dentro del país.
  • Aumento del empleo, debido al incremento del consumo de producto de fabricación nacional –actualmente no suele darse-.

Esto serían los tres incentivos por los que un país optaría por una devaluación de moneda. La duda ahora es: ¿Dónde se origina esta política de devaluación de moneda y qué factores lo producen?

¿Qué origina una política de devaluación de moneda y qué factores intervienen?

Como sabemos, la divisa como tal no tiene un valor intrínseco, si no que la moneda de un país es una representación de la riqueza del mismo, así como de los recursos que posee el propio territorio. Esta riqueza se representa en ese papel o metal, ese sistema monetario, el cual sirve para realizar las transacciones comerciales, tanto dentro del país, como en el exterior.

Este sistema monetario, obviamente, está completamente regulado, es decir, existen determinadas instituciones que se encargan de controlar y regular el sistema monetario del país. Estas autoridades que controlan y regulan las políticas monetarias son los bancos centrales, unas instituciones dedicadas a controlar la administración, emisión y regulación del sistema monetario del país.

Como reguladoras del sistema monetario nacional, estas instituciones también son las encargadas de aplicar las políticas adoptadas por los gobiernos, es decir, si el gobierno decide aplicar una policía de devaluación de moneda, estas instituciones son las encargadas de aumentar esa producción y emisión para efectuar estas políticas en el mercado.

Cuando un país decide embaucarse en una devaluación de la moneda nacional, muchos son los factores que intervienen, pero sí podemos destacar tres factores como los más relevantes a la hora de aplicar estas prácticas:

  • Una demanda insuficiente de la moneda local, es decir, que el atractivo de la moneda es muy bajo y es necesario potenciarlo.
  • Un aumento de la masa monetaria del país, es decir, un aumento en la emisión de moneda no respaldado por un aumento en la riqueza nacional. En esta situación, al no estar respaldado el aumento con un incremento en la riqueza nacional, el valor de la moneda disminuye.
  • Un aumento en la demanda de moneda extranjera. Esto iría directamente relacionado con el primer punto, es decir, si la moneda nacional pierde atractivo por el auge de otra serie de divisas extranjeras, esto produce la necesidad de potenciar el atractivo de la moneda, donde la devaluación de la moneda es una de las soluciones.

Estos tres factores que hemos citado anteriormente, podríamos decir que son los factores más relevantes que intervienen en la decisión de aplicar políticas de devaluación de moneda. Ahora bien, estos factores suelen darse con los siguientes contextos económicos, es decir, las devaluaciones de moneda se suelen dar cuando los mercados internacionales presentan una serie de características o contextos:

  • Salida de capital extranjero, es decir, la reducción de inversión extranjera en el país, o la descapitalización del país debido a una fuga de capital por la retirada de inversionistas extranjeros del país.
  • Desconfianza en la economía nacional o en el entorno político, una situación donde la economía o la política no atraviesa uno de sus mejores momentos y los mercados así lo perciben, por lo que dejan de invertir en el país.
  • Saldos negativos en la balanza comercial del país, es decir, aumentan las importaciones respecto a las exportaciones del país. Una situación donde el país compra más al exterior de lo que vende, por lo que se reduce la moneda con el fin atraer a nuevos compradores al país.

Muchos países proteccionistas abogan por la devaluación de moneda como práctica esencial para la prosperidad de su economía y sus empresas. En otras palabras, cuando el país observa un exceso de importación de bienes y una escasez de consumo del producto nacional, una de las principales políticas a aplicar es la devaluación de moneda, de modo que se reactive la economía por el encarecimiento de los bienes.

Cuando un país devalúa su moneda, directamente está incrementando el valor de los productos importados, es decir, está encareciendo el producto importado debido a que su moneda presenta un menor valor respecto a la del país de donde se originan las importaciones, por lo que los propios ciudadanos que conforman el país optarán por consumir el producto nacional, es decir, el producto producido en el país como solución a la pérdida de poder adquisitivo.

Como hemos comentado, esta “manipulación” de la economía puede ser en muchas ocasiones un completo fracaso, dado que lo que puede comenzar siendo un incentivo para la reactivación de la economía y el aumento de la prosperidad económica del país, puede llegar a ser el hundimiento de su economía. En muchos casos como el de Venezuela, estas políticas de devaluación acaban con un estado de hiperinflación, donde quien paga los platos rotos es el ciudadano con una pérdida de poder adquisitivo extrema.

Cuando se deciden aplicar estas políticas monetarias, las políticas de devaluación de moneda, tenemos que tener muy claro lo que estamos haciendo, además de conocer a la perfección el funcionamiento de nuestra economía. Una devaluación de moneda puede ser la solución al estancamiento de un producto nacional o la pérdida de empleo por la entrada de nuevos competidores extranjeros al mercado, pero si nuestra economía no es autosuficiente, esta devaluación de moneda puede ser contraproducente.

Como todo en el campo económico, esta situación depende del contexto que presente el país, como hemos dicho anteriormente. De nada serviría aumentar las exportaciones o la demanda para el producto nacional, si muchos de los bienes de consumo que se comercializan en nuestros mercados no poseen alternativa de fabricación nacional, es decir, la devaluación del valor de algunos productos podrían representar el encarecimiento de otros, con lo que podría darse una situación de pobreza.

Por poner un ejemplo, si optásemos por devaluar la moneda de nuestro país como solución a reactivar industrias nacionales como la textil o la siderúrgica, mientras que otros productos de consumo como la gasolina o el tabaco son de producción extranjera, estos productos que demandan los ciudadanos del país se volverían mas caros, ya que como hemos dicho, pueden aumentar las exportaciones, pero las importaciones se encarecerían, por lo que en un país que depende de la importación de una serie de bienes puede darse una situación de aumento de la pobreza y pérdida de poder adquisitivo.

Una solución que, a priori, puede parecer la solución para la economía del país, pero que puede crear serios riesgos de debacle para la economía. Una devaluación de moneda en un contexto tan internacional como el que vivimos hoy en día puede ser muy arriesgado para el país que adopte estas políticas, ya que el dinero que perciben los ciudadanos se sigue manteniendo constante, pero ha tenido una pérdida de valor internacional, es decir, el mismo dinero representa mucho menos en el panorama internacional debido al cambio con otras divisas.

Esta pérdida en el valor de la divisa nacional frente al de las divisas extranjeras produciría un encarecimiento de la importación de bienes y servicios que se vería directamente reflejada en el precio de los mismos en el mercado, una catástrofe, como hemos comentado antes, para países que tienen una fuerte dependencia del comercio exterior.

Cada vez son menos los economistas y políticos que abogan por una devaluación de moneda y los pocos que lo hacen, los resultados suelen ser desfavorables para el propio país. Como hemos comentado, vivimos en un mundo cada vez más globalizado e interconectado, por lo que los países abogan cada vez más por poseer una divisa fuerte que pueda competir con el resto de los países, que por tener una moneda devaluada que presente serías dificultades a la hora de importar esa serie de bienes y servicios.

Además, este aumento en las exportaciones vendría dado por un estímulo monetario, es decir, el aumento de las exportaciones se produciría simplemente por el menor coste que representa para el que está comprando esos bienes. En el contexto que vivimos actualmente, cada vez son menos los países que importan productos por el valor del mismo a nivel de costes, ya que el cliente actual ha dejado de lado esa guerrilla de precios y busca un valor añadido, que en muchos casos donde se devalúa la moneda, el alto costo de producir bienes de calidad les lleva a fracasar en el intento.

Por poner un caso práctico, podemos fijarnos en el caso de Zimbabue, el país que más ha devaluado su moneda a lo largo de la historia pero que sin embargo, han fracasado por completo, ya que sus bienes y servicios no ofrecían un valor añadido al mercado internacional. Esto derivó en un aumento de las exportaciones que nunca se llegó a dar, ya que nunca aumentaron y que llevaron al país a una situación de pobreza extrema.

 ¿Cómo hacer frente a una devaluación de moneda?

Ante una situación de devaluación de moneda tenemos que tener claro que el país se está enfrentando a serios riesgos de fracaso. Además, esta devaluación de moneda, como ciudadanos del propio país, nos convierte en los principales afectados ante una situación de inflación y pérdida de poder adquisitivo.

Esto nos lleva a pensar qué métodos o qué prácticas podemos aplicar nosotros para reducir el riesgo de perder nuestro dinero y nuestro patrimonio por unas políticas mal aplicadas por el país. Como ciudadanos del país, normalmente no podremos influir en la toma de decisiones del gobierno a la hora de adoptar reformar en el sistema monetario por lo que seremos nosotros los encargados de llevar a cabo una serie de prácticas que disminuyan el riesgo y que estas políticas afecten lo menos posible a nuestro patrimonio.

Para ello, hemos extraído una serie de prácticas que te fortalecerán y protegerán tu patrimonio personal ante una situación de devaluación de moneda, las cuales expondré a continuación:

  • Protege tus bienes y tu patrimonio, es decir, protege tu dinero circulante, administrándolo en propiedades e inmuebles. Es decir, ante una situación de devaluación de la moneda, destina todo tu circulante a invertir en bienes raíces que conserven de manera más moderada el valor de tu dinero.
  • Productos nacionales ante todo. Ante una devaluación de moneda, el producto extranjero sufrirá un incremento en el valor del mismo, por lo que reducirá tu poder adquisitivo al máximo. Como solución, busca consumir productos nacionales que te permitan ahorrar más y tener mayor renta disponible.
  • Ahorra lo máximo posible, esto te permitirá hacer frente a situaciones de crisis económica con más desahogo, por lo que reducirás tu riesgo en tiempos de insuficiencia.
  • Por último, pero no por ello menos importante, modera, controla y planifica todos tus gastos. No realices gastos improvistos que representen una gran pérdida de renta disponible. Para ello, planifica todos tus gastos con antelación para tener un mayor margen de maniobra.

Una serie de prácticas a adopar que, sin duda alguna, podrán ayudar a proteger tu economía.

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