Petróleo, industria oro, economía mexicana

La siderurgia no está pasando por su momento más dulce. En los últimos ocho años se ha perdido el 20% de sus empleados, según la patronal Eurofer, al tiempo que el frenazo del gigante asiático ha impulsado su penúltima crisis, donde se incluye tanto el excedente de producción como una cruenta guerra de precios.

Los resultados económicos de las empresas más representativas del mercado son elocuentes. Acerinox ha cerrado el ejercicio 2015 con un beneficio de 43 millones de euros, un 63% menos respecto a los 136 millones de 2014; además, su resultado de explotación fue de 286 millones, un 36% menos que en 2014, cuando ascendió a 454 millones. Mientras, ArcelorMitall ha presentado unas pérdidas de 6.686 millones de euros, “por encima de las esperadas por el consenso de los analistas”, según datos publicados por Norbolsa, especialista en intermediación bursátil.

Por su parte, el gigante indio Tata Steel ha anunciado una caída del negocio del acero de casi 4.000 millones de dólares, al tiempo que la alemana ThyssenKrupp perdió 23 millones de euros en el primer trimestre de su año fiscal, que comenzó en octubre, frente a un beneficio de 50 millones en el mismo periodo del año pasado.

Al problema financiero existente hay que añadir que, según la Comisión Europea, el exceso de producción en el continente fue de 80 millones de toneladas métricas en 2014 frente a una demanda de 149 millones de toneladas. En este sentido, el analista Kenneth Hoffman asegura que “la presión sobre los precios y la rentabilidad seguirá si la sobrecapacidad continúa”.

Ventas inferiores al precio de coste

ChinaLa situación del sector siderúrgico europeo se mide con la potencia con la que China mueve sus piezas. Es decir, desde el año 2000, la producción mundial de acero ha crecido más de un 100% pero es el gigante asiático el principal artífice de toda la dinámica. Como explica Bernardo Vázquez, consejero delegado de Acerinox, “hace 15 años, China era responsable del 3% de la producción global; sin embargo, ahora genera más de la mitad. Han barrido a todos los productores extranjeros del país y han invadido mercados; de hecho, están empujando a todos los productores a salir a competir a un mundo globalizado”.

Además, el frenazo económico que está experimentando actualmente el país está desviando los excedentes de producción al resto del mundo a precios subsidiados por el Gobierno. Desde ArcelorMitall España así lo observan: “una bobina de acero laminada en caliente cuesta 340 euros por tonelada, y los chinos la colocan en el continente a 280 euros, por debajo de lo que a ellos les cuesta fabricarla”.

Las repercusiones de esta medida conocida como dumping, vender por debajo del precio de coste, han sido fulminantes en España. Más de 300 trabajadores de Arcelor en Vizcaya se han acogido a un ERE temporal, con la intención de que las perspectivas del negocio mejoren a medio plazo. A su vez, Acerinox ha tenido que ir ajustando su plantilla a las circunstancias, aunque todavía no ha tenido que recurrir al despido.

No obstante, siempre hay un lugar para el optimismo. “Hemos completado el segundo mejor año de la historia en producción, hemos batido el récord histórico en laminación en frío y pensamos seguir creciendo en Asia a pesar de China. Apostamos por Europa y Estados Unidos, y tenemos un buen mercado en Oriente Próximo. Confiamos en que la sobrecapacidad se vaya ajustando”, concluye Vázquez.