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Se conoce como banco verde a aquellas entidades financieras que ofrecen financiación a proyectos de energías renovables impulsados por la lucha contra el cambio climático. Las escasas ayudas que están ofreciendo los Gobiernos al desarrollo de estas energías están aumentando la preocupación por la salud del planeta, animando a entidades financieras a apoyar energías limpias.

Las principales razones para invertir en proyectos de energías renovables son la preocupación por el futuro del planeta, el cambio climático y las perspectivas de crecimiento de estas energías. Por ello, cada vez más bancos están apostando por invertir en proyectos “verdes” que permitan que las energías renovables sean una fuente principal de energía en todo el mundo.

Los conocidos como bancos verdes ofrecen préstamos tanto a particulares como a empresas. Los particulares pueden de esta manera beneficiarse de estas energías y pagar facturas más reducidas por la utilización del resto de energías. Mientras que las empresas crearán cada vez más empleo y crecimiento. De este modo, a la vez que se buscan proyectos de inversión rentables, se impulsa la economía y se lucha contra el cambio climático.

Origen de los bancos verdes

Este tipo de bancos comenzaron a aparecer en Estados Unidos tras la preocupación que surgió tras las negativas del Gobierno de impulsar las energías verdes. El primer banco de este tipo fue el Connecticut Green Bank.

Los bancos verdes en Estados Unidos son generalmente públicos, controlados por los gobiernos estatales, que invierten a través de préstamos bancarios en proyectos de energías renovables. También se dedican a canalizar el ahorro de inversores privados hacia este tipo de inversiones.

Tras recolectar dinero a través de impuestos, facturas energéticas, ahorro privado y demás métodos, el banco verde presta el dinero a inversiones privadas o proyectos. Tras lo cual recibe un interés por la inversión, que vuelve a reinvertir en proyectos de energías verdes.

En inglés: Green bank