Los costes de búsqueda o costos de búsqueda son aquellos costes en los que incurre el consumidor cuando recopila información útil sobre la oferta de modo de poder identificar los productos o servicios más idóneos para satisfacer una necesidad.

Para poder elegir de forma óptima, el consumidor debe buscar información relacionada con las características de los bienes y servicios, sus precios, sus posibles sustitutos, condiciones de venta, disponibilidad, etc. En el proceso de recopilar toda esta información el consumidor incurre en costos que se llaman costos de búsqueda.

Los costes de búsqueda pueden convertirse en un impedimento o barrera para que los consumidores se cambien a productos u oferentes más baratos y eficientes. De esta forma, los costes de búsqueda se incluyen dentro de los costes de cambio.

Ejemplos de costes de búsqueda

Costos de búsqueda incluyen: el tiempo necesario para acudir a varias tiendas, leer los folletos informativos de las características de los productos o hablar con un vendedor que nos explique, comparar las características de los productos que son potenciales sustitutos, negociar las condiciones de entrega y/o pago, etc.

El efecto de internet en los costes de búsqueda

En general, los consumidores que efectúan procesos de decisión de compra en Internet incurren en menores costes de búsqueda. En efecto, Internet ofrece información instantánea y la mayoría de las veces gratuita que permite al consumidor evaluar productos y precios. Además en internet podemos encontrar herramientas de comparación de precios y características que hacen posible examinar y comprar una gran cantidad de ofertas, de manera eficiente.

No obstante lo anterior, algunos usuarios de internet pueden enfrentarse a un problema de exceso de información cuando emplean directorios y motores de búsqueda convencionales que les entregan miles de datos y documentos relacionados con las palabras clave que han utilizado en la búsqueda. Analizar toda esta información se vuelve demasiado largo y costoso.

De esta forma, un camino para poder reducir los costes de búsqueda sería educar a los usuarios acerca de cómo utilizar internet para hacer sus búsquedas más eficientes. Así por ejemplo a través de sitios de comparación de productos, organizaciones de consumidores o reguladores.