El déficit de capital es la diferencia resultante a la hora de comparar las entradas y salidas de capital desde la perspectiva económica de un país. En otras palabras, aparece cuando el volumen de gasto en capital de dicho sistema es superior al de ingresos de capital.

Dada esta definición, se ve que la aparición de déficit fiscal se trata de un fenómeno de carácter macroeconómico. Otra forma común de denominar a esta magnitud es la de capital negativo. Por otro lado, también es frecuente encontrar esta modalidad de déficit en el sector privado, teniendo en cuenta la pérdida de valor de los activos de las empresas.

El hecho de que el volumen de gasto de capital sea superior al de ingreso se explica mediante la idea de que el país cuenta con una extensa lista de activos económicos con los cuales financia su actividad. Por muchos de ellos debe responder ante terceros por medio de obligaciones (pagos de interese, por ejemplo), como puede verse en el concepto de déficit público.

La principal y más corriente consecuencia de la aparición de un déficit fiscal es un pronunciado endeudamiento que surge para el estado. Por ello las medidas que suelen tomarse como reacción a este hecho se centran principalmente en políticas monetarias (principalmente se suelen enfocar en la inyección de dinero en la economía del país).

Esto último sucede debido a que generalmente los déficits de capital suponen la acentuada reducción de efectivo en las economías, es decir, existe escasez de efectivo en las mismas. Por este motivo se recurre a otras formas de financiación externa para poder afrontar las actividades e inversiones públicas y, por consecuencia, a un mayor nivel de endeudamiento.

Déficit de capital a nivel microeconómico

La aparición de un déficit de este tipo a menudo responde a posibles pérdidas de valor de activos, al margen de tener en cuenta las lógicas obligaciones a las que se enfrenta un país en términos de capital. Esto ocurre porque dada dicha reducción en el valor de los activos o bienes uno cuenta con menor posibilidad de respuesta ante los acreedores.

Al igual que ocurre en el ámbito macroeconómico, un déficit de capital se presenta de la mano de falta de liquidez. Ante la misma, las compañías (al igual que hacen los estados) deben buscar nuevas formas de financiación para poder llevara cabo con cierto nivel de éxito su actividad económica y evitar una posible bancarrota.

Un sector especialmente medida través del prisma del déficit de capital es por ejemplo el bancario, en el que debido a la naturaleza de su negocio constantemente se analiza el valor del capital con el que cuentan con respecto a sus obligaciones por medio de lo que se llaman ratios de capital o ratios medios de capital.