El desarrollo de un nuevo producto es el proceso en marketing y economía mediante el cual una empresa se plantea participar en un determinado mercado a través de la inclusión en el mismo de un bien o servicio novedoso, o con una completa modificación y/o actualización de uno anterior.

Las bases en las cuales se sustenta el proceso de desarrollo de un producto son la investigación y diseño de bienes o servicios que lleguen a satisfacer y responder a los gustos y necesidades que cada mercado plantea. Podría considerarse como nuevo un bien o servicio dirigido a nuevas necesidades de los consumidores, algún cambio sustancial en bienes o servicios ya existentes que incluso llegue a dejar obsoletos a estos.

Uno de los aspectos más importantes reside en la investigación y el análisis del mercado, atendiendo a las posibles oportunidades que se presenten. Por ello, se considera que este desarrollo es la primera etapa en el ciclo de vida de un producto.

El desarrollo de un nuevo producto normalmente suele ir de la mano de costes altos y la necesidad de cohesión entre los departamentos de la empresa (marketing, dirección estratégica y financiera).

Protección y defensa de las empresas en el desarrollo de un nuevo producto

Las empresas que afrontan el desarrollo de nuevos productos se enfrentan a múltiples problemas como la copia, la imitación fraudulenta o el espionaje industrial. Existen recursos legales útiles a la hora de preservar los derechos de las mismas, como es el caso de las patentes, los derechos de propiedad intelectual o la exclusividad aportada por marcas y logotipos.

Así se estimula la investigación, la toma de nuevos caminos empresariales y el fomento de la innovación de cara al futuro de su actividad económica, favoreciendo a la variedad y heterogeneidad de los mercados y la mayor cantidad de posibilidades de consumo.

Iniciativa de las empresas al desarrollar nuevos productos

El modelo a seguir suele ser interno, por medio de la inclusión en sus plantillas de recursos y departamentos de innovación y producción. También es posible que estas deriven por medio de la externalización esta parte de su actividad si no cuentan con los medios o recursos necesarios.

En tercer lugar, a menudo la introducción en la cartera de productos de una empresa de nuevos bienes o servicios también se origina mediante la compra de estos, de sus sistemas de producción o de sus patentes o derechos de exclusividad mercantiles. Esto puede responder a la necesidad de las firmas de renovar sus catálogos, aprovechar nuevas oportunidades o nichos de mercado en su sector o una voluntad de cambiar su idea de empresa o imagen de marca; también puede existir el motivo de querer debilitar a sus competidores. Todo ello se recoge en su plan de marketing y de negocio.

Estos procesos de desarrollo suelen tener altos costes y no siempre está garantizado su éxito, lo que obliga a las empresas a contar con un alto nivel de planificación para diversas pruebas previas, intensivas estrategias de marketing y publicidad y otros muchos puntos a tener en cuenta desde el punto de vista estratégico.