En el ámbito de las finanzas, una muralla china es una barrera de información que se establece en el momento en que aparece un conflicto de interés.

En el momento en el que una persona o una empresa tiene un conflicto de interés en una determinada operación, imponer una barrera a la información para esa persona en dicha operación es establecer una muralla china.

La muralla china en el sector de la inversión

En las empresas que cotizan en bolsa es muy habitual el establecimiento de murallas chinas. Por ejemplo, imaginemos una persona que se dedica a la inversión en empresas cotizadas y que, además, puede tener acceso a información confidencial sobre la inversión que va a realizar (lo que supondría un conflicto de interés, ya que puede existir personal en perjuicio de la empresa). A la persona que se dedica a la inversión se le aísla y se le impone una barrera a la información confidencial sobre esa inversión: así sería el mecanismo de la muralla china en este caso concreto.

Otro ejemplo que se da en la práctica se produce entre los fondos de inversión vinculados a entidades financieras.  En este caso, puede existir un conflicto de interés para el gestor del fondo de inversión: por un lado, tiene que buscar la máxima rentabilidad de su cliente (del inversor); pero por otro lado, esto supone que la entidad financiera gestora del fondo de inversión tenga menor beneficio. Es decir, aparece el conflicto de interés porque el gestor tiene que buscar el máximo beneficio para el inversor a costa de suponer una posible pérdida para la empresa en la que trabaja. Aquí aparece nuevamente la muralla china: el gestor tiene que actuar de forma independiente de la entidad financiera que es dueña del fondo de inversión. Solo así, podrá asegurarse que no existen presiones hacia el gestor y evitar el conflicto de interés anteriormente explicado.

¿Por qué se implantan las murallas chinas?

Como se acaba de ver en los ejemplos, los conflictos de interés pueden suponer una actuación poco diligente de las personas que se ven afectadas. Para evitar estos conflictos de interés, se implementan las murallas chinas. Hay distintas formas de implementación de una muralla china: puede darse una prohibición de realizar una serie de actividades a determinadas personas, una independencia total a la persona sobre la que recae el conflicto de interés (como en el segundo ejemplo anterior), una imposibilidad de acceso a determinada información, etc.

Habitualmente, los Gobiernos suelen regular los mecanismos de murallas chinas. Son muy habituales las regulaciones en el ámbito del mercado de valores (compraventa de acciones de sociedades cotizadas). Sin embargo, las propias empresas también pueden implantar murallas chinas que no están reguladas por el Gobierno: suelen aparecer en los Códigos de Buen Gobierno de dichas empresas.