En el mundo económico netear es compensar los pasivos y activos de un mismo origen de forma interna.

Cuando cualquier unidad empresarial tiene ciertos créditos y débitos con un mismo cliente o acreedor, netear significa compensar unos con otros de forma que quede un saldo único, deudor o acreedor en función de la ponderación de cada uno. La principal mejora de esta práctica es la determinación del estado general de la tesorería y saber los ratios reales de endeudamiento y liquidez de una compañía.

Es una forma de simplificar los costes de las transacciones y ahorrar cash-flow en las operaciones habituales de cobros y pagos debido a que con esta medida reducen las gestiones a realizar por la tesorería de cualquier organización. Sin embargo, para ello debe comunicar a su deudor o acreedor que ha realizado la operación, o de común acuerdo ambos netean las cifran con el fin de no perder posiciones ni tiempo en el abono de facturas.

Netear los saldos en las empresas consigue optimizar los recursos del área económico y financiera de las empresas, ayudando así a una mejor gestión y a la eliminación de comisiones de gestión de interlocutores bancarios y otros operadores.

Problemas de netear las cuentas

No siempre es posible netear los saldos de balance de las cuentas con clientes y proveedores, ya sea por la prohibición de la autoridad financiera y tributaria de un país o porque se impide realizar estas gestiones para ciertos sectores.

Por ejemplo, en algunos países se impide esta práctica como forma de ayudar a una mejor supervisión fiscal y no perder información de las transacciones entre dos agentes, creando documentos de abono y crédito e impidiéndole su compensación, sino el pago y el cobro de ambos documentos.

También, en sectores sensibles como el bancario se impiden en ocasiones estas prácticas con el objetivo de incrementar la transparencia de todas las operaciones.