El ratio precio-beneficio, o PER (del inglés Price to Earnings Ratio) es un ratio financiero que compara el precio de una acción con el beneficio por acción (BPA) de una empresa, es decir, nos dice cuanto están dispuestos a pagar los inversores por cada euro de beneficio. También se conoce como P/E.

El PER es uno de los ratios financieros más utilizados en el análisis fundamental. Nos indica si la acción de una empresa está sobrevalorada o infravalorada, porque nos indica si el precio de una acción ha subido o bajado mucho con respecto a los beneficios de la empresa. Sin embargo, hay que tener en cuenta que si el PER de una empresa es muy bajo (indica infravaloración del precio) también puede significar que las acciones de esa empresa están infravaloradas por una buena razón.

Interpretación del PER

El PER se puede interpretar como el número de años en que la empresa va a tardar en generar los beneficios equivalentes al precio que está pagando el inversor por el precio de la acción. Dado que es el número de veces que los beneficios están contenidos en el precio. Por ejemplo, si el precio de una acción es 15 euros y el beneficio por acción al año es un euro (PER = 15), esto indica que en 15 años (si el beneficio se mantiene estable) la empresa generará suficientes beneficios para devolver el precio inicialmente pagado. El

Un PER elevado, generalmente por encima de 25, puede indicar dos cosas: Por un lado puede indicar que la empresa esté sobrevalorada, pero por otro lado puede indicar que los inversores estiman que los beneficios de la empresa van a subir en los próximos años. Por lo tanto, no tiene por qué ser malo, de hecho, normalmente cuando una empresa tiene un ratio elevado se dice que es una “empresa en crecimiento” y que los beneficios de la misma subirán durante los próximos años. Eso sí, es muy importante analizar cuál es la razón de que la empresa tenga un PER elevado.

Un PER pequeño, por debajo de 15, indica justo lo contrario. Puede señalar que la empresa está infravalorada o que los inversores piensan que los beneficios de esa empresa van a caer.

Para saber si el PER de una empresa es elevado o pequeño es necesario compararlo con el resto de empresas del sector. Esto es porque hay sectores que por su naturaleza tienden a tener PER más pequeños, como los bancos o las empresas de servicios, ya que no se espera un crecimiento grande de los beneficios. Sin embargo, hay otros sectores que tienden a tener PER más elevados, como por ejemplo las empresas tecnológicas.

Cómo se calcula el PER

Una de las razones que ha provocado que sea tan utilizado este ratio precio-beneficio es por su facilidad de calcular y su sencillez para entenderlo. Se calcula dividiendo el precio de una acción entre el beneficio de la empresa por acción:

PER = Precio/BPA

También se puede calcular como:

PER = Capitalización bursátil/Beneficio Neto

Por ejemplo, si el PER de una empresa es 10, los inversores están pagando 10 veces lo que esa empresa ha ganado en el año, es decir, están pagando 10€ por cada euro de beneficio. Desde otro punto de vista, si suponemos que una empresa va a tener los mismos beneficios en los próximos años, podríamos considerar un PER 10 como los años que la empresa va a tardar en ganar lo que hemos invertido, en este caso, tardará 10 años en recuperar la inversión.

¿Cuál es el PER medio de una empresa?

Mirar el PER de una empresa por sí sola no tiene mucho sentido, para utilizar bien este ratio debemos compararlo con el de sus pares, es decir, empresas de la misma industria con unas características similares. Por ejemplo, un PER de 17 para un banco puede ser alto, pero para una empresa tecnológica puede ser un ratio bajo.

Una de las ventajas de este ratio financiero es que es muy sencillo para comparar entre empresas similares, en el mercado nacional o en los internacionales. El PER nos dice de un plumazo que empresa tiene mejores expectativas. Además se puede calcular aunque la empresa no pague dividendos.

Uno de los inconvenientes es que utiliza datos de diferentes periodos. Utiliza el precio actual de mercado de la acción, mientras que para el beneficio utiliza el último dato disponible, que puede ser de hace meses. Para solucionar este inconveniente, los inversores utilizan el BPA estimado de la empresa. Otro inconveniente es que no sirve para comparar  empresas que tengan beneficio negativo.